Hay medio metro de nieve que cayó en tan sólo 48 horas. La gente se coloca los esquíes, se sube a improvisados trineos o simplemente se desliza en bolsas de consorcio. Pero no es un centro de esquí tradicional: son las bardas de la ciudad de Neuquén. La fecha, un día como hoy pero de 1982.
La denominaron la “nevada del siglo” por las intensas precipitaciones que no pararon durante dos días.
Pero no todo fue divertimento. Sólo para los más chicos o los audaces que se animaron a deslizarse por las bardas, y hasta por la Avenida Argentina, desde la Plaza de las Banderas.
La ciudad quedó prácticamente paralizada por aquel fenómeno climático. Las calles estaban intransitables porque, entremedio de las nevadas, cayó una helada que hizo que el espesor se volviera indestructible.
Muchas dependencias públicas y privadas tuvieron que cerrar sus puertas porque era muy difícil trasladarse de un lugar a otro. Encima, el frío se volvió insoportable.
Muchos salieron igual porque la nevazón cayó a mitad de semana, en vísperas del Día del Padre, y era necesario ir a hacer las compras. El escenario era irreal. Gente arremolinada en los comercios del Alto y el Bajo con las calles blancas y un frío que quemaba.
Hubo otras nevadas importantes en la ciudad. No fue la única. Pero la del 16 de junio del 82 quedó registrada en la memoria de muchos neuquinos. Fue el día en que nevó como si fuese la cordillera. El día que las bardas se convirtieron en un centro de esquí.