"Estoy viviendo un momento intenso y de contrastes"

Luciano Cáceres. Separado de Gloria Carrá. Viene de ganarle un premio a Michael Douglas, de hacer Signos y una película sobre Montoneros que lo llevó a explorar su historia personal, está grabando Los ricos no piden permiso en Pol-ka y debutó en teatro como director.

Paula Bistagnino
Especial

Luciano Cáceres ya es uno de los actores más reconocidos de su generación. La popularidad masiva tardó en tocarlo, pero cuando llegó, él estaba más que preparado: se crió en un teatro independiente que tenía su padre, donde pasó por todos los roles, desde boletero a acomodador. A los 9 años empezó a formarse con Alejandra Boero y a los 11 debutó en las tablas. A los 19 se fue a vivir solo y convirtió su casa en un teatro y la cabina de luces en su habitación. Llegó a la televisión a finales de los 90, al cine en 2001 y no paró más.

Aunque siempre tuvo el respaldo de los críticos y el cariño del público, este año se consagró en el ámbito internacional al recibir el premio al mejor actor protagónico en el Festival de Cine de Milán por la película Gato negro, por el que compitió con Michael Douglas. "Un sueño", dice. Una alegría en un año intenso en trabajo y de cambios en la vida personal: se acaba de separar de Gloria Carrá, su mujer y la madre de su hija Amelia (6). Muy lejos de la fobia con la que suele manejarse el resto de sus colegas, si bien prefiere no ahondar, no tiene problemas en decir que es un trance doloroso, como toda separación, pero que no hay nada oscuro en la ruptura. Así lo explica el actor en el estreno de la obra que lo devuelve a los escenarios porteños como director: "Estoy viviendo un momento intenso y de contrastes. El trabajo me energiza", cuenta en el Centro Cultural San Martín, donde dirige Pequeño circo casero de los hermanos Suárez, una de sus facetas menos populares y conocidas, pero no una de las menos explorados por este actor.

¿Te pone ansioso la crítica?
Me pone ansioso todo lo que implica y genera un estreno, que salga todo bien, que los actores lo puedan disfrutar. Pero es una alegría, un hermoso proyecto y un gran proceso de trabajo. Hay un hermoso elenco, todos profesionales que en los horarios libres de sus trabajos pagos se sumaron a un proyecto cooperativo. Nació de Luciano Castro y Marco Antonio Caponi, que le pidieron al autor que les escribiera una obra y me convocaron para dirigirla. Nos une el placer y las ganas de hacer. Es un hermoso grupo de gente muy comprometida.
¿Qué lugar ocupa el teatro en tu vida?
Mucho lugar, muchísimo. Fue literalmente concebido en el teatro, porque fue en el teatro de mi padre donde mis padres me concibieron en una historia de amor clandestino que supe muchos años después. Y desde muy chico estuve ahí, metido con todo y en todo, mientras los otros chicos jugaban a la pelota.
¿Qué te dio ser padre?
Es lo más lindo que me ha pasado. Amelia es un sol y me cambió por completo la vida, la perspectiva, la mirada. Tuvimos una gran historia de amor con Gloria, y Amelia llegó como parte de eso. Es hermoso ser padre. Y si bien los horarios se complican y uno duerme menos, de ninguna manera me impidió seguir trabajando, creando y creciendo. Al contrario.
-Estás en un año muy intenso: mucho cine, teatro y televisión. ¿Qué se viene ahora?
Sí, este año hice de todo y mucho. También hice otra serie además de Signos, que aun no salió, Estocolmo (con Juana Viale y Esteban Lamothe). Vengo con un ritmo de trabajo que no sé si había tenido antes. Ahora, ademas de este estreno de teatro como director, estoy grabando Los ricos no piden permiso, la nueva tira de Pol-ka, que tiene un gran elenco y estoy muy contento con mi personaje, que es un villano y que me obliga a platinarme el pelo. Disfruto mucho de mi trabajo y soy muy inquieto. Así que me gusta poder hacer de todo.
-Este año rodaste una película muy fuerte, Operación México (ver recuadro), sobre el militante de Montoneros Tucho Valenzuela, ¿te interpela en lo personal?
Sí, es muy fuerte y me gustó mucho hacerla. Hay una conexión con lo personal y con la historia de mi viejo, que murió hace unos años, pero que estuvo exiliado y un tío me contó que había escondido a Valenzuela. Es muy movilizante.
¿Necesitás que te movilicen el texto y el personaje para aceptar un trabajo?
Todo lo que hago hoy es porque me moviliza, porque siento que me da la oportunidad de contar algo que quiero contar. Vivo este trabajo como una aventura y como experiencia de vida. No me creo los personajes, pero sí siento que me aportan algo. Si no, prefiero no hacerlos.

Operación México, un pacto de amor

Dirigida por Leonardo Bechini y basada en el libro de Rafael Bielsa, relata los últimos meses de vida del comandante montonero Edgar Tulio Valenzuela (Tucho, interpretado por Luciano Cáceres), quien fue secuestrado por los militares, interrogado por Leopoldo Galtieri y supuestamente "quebrado", tras lo cual lo infiltraron en la cúpula montonera exiliada en México. Sin embargo, Valenzuela no traicionó a la organización y volvió a la Argentina en la llamada "contraofensiva" y finalmente fue asesinado.

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