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Evaluarán el riesgo geológico de San Martín

Dos especialistas realizarán mañana un recorrido por las zonas más afectadas.

El objetivo es realizar un diagnóstico sobre la situación, que será entregado mañana por la tarde a funcionarios municipales.
 
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Ante la preocupación que generan los últimos desprendimientos de roca en San Martín de los Andes, dos especialistas brasileños llegarán hoy a la localidad cordillerana para realizar una recorrida mañana por los lugares más afectados y elaborar un diagnóstico al municipio local.
El riesgo geológico con el que convive la localidad será evaluado por personal de la empresa Maccaferri -que tiene su sede en Brasil-, que ofrece soluciones para la ingeniería ambiental y estructural. El viernes por la mañana recorrerán las laderas del cerro de Villa Paur y Curruhuinca, los barrios Alihuen y Vega Maipu, parte del cerro Comandante Díaz y el tramo que comprende la Ruta 234 desde la costa del lago hasta el complejo Paihuen. Se trata de las zonas de mayor inestabilidad, donde se podrían provocar nuevos desprendimientos. “Ellos tienen 25 años de experiencia en evaluación de suelos y remediaciones en situaciones geológicas de riesgo. Los contactamos luego del incidente que tuvimos el pasado 4 de junio”, aseguró ayer Martín Comesaña, secretario de Obras y Servicios Públicos de la localidad. El Municipio envió a la empresa documentación, material fotográfico y filmaciones sobre la situación de las laderas.
Luego del trabajo de campo, los especialistas se reunirán por la tarde con funcionarios municipales y entregarán su visión de lo observado y las soluciones que proponen. “Queremos armar un mapa de riesgo geológico”, agregó Comesaña.
 
Complicaciones

En los últimos años, San Martín de los Andes sufrió diversos problemas, entre ellos los desprendimientos de rocas. Afortunadamente sólo provocó daños materiales. El caso más grave se produjo el pasado 4 de junio, cuando cuatro piedras gigantes se desmoronaron de la montaña y destrozaron un corralón de materiales y un edificio a su paso. La mayor de las piedras medía 8 metros de diámetro por 3 de alto, con un peso que osciló las 10 toneladas. La piedra de mayor tamaño quedó sobre la Ruta 234 tras atravesar el corralón y, afortunadamente, ningún automovilista pasaba por la zona. Sin embargo, la situación más sorprendente fue la que atravesó una familia que vivía en un edificio a pocos metros del corralón, que se mudó horas antes de departamento dentro de la misma estructura. El espacio que dejó desocupado fue atravesado por una de las inmensas rocas y quedó destruido.
“La situación en las laderas nos tiene bastante preocupados. Es oportuno traer a esta gente para hacer una evaluación. El lugar más complicado es Villa Paur, aunque tuvimos pequeños desmoronamientos y deslaves en distintos lados”, explicó Eduardo Muñoz, de Defensa Civil de la localidad cordillerana.
En abril de 2009, la empresa Halcrow entregó un informe sobre el riesgo geológico sobre la ladera del cerro Curruhuinca. El amplio informe explicaba qué medidas había que tomar para evitar problemas, aunque finalmente nunca se ejecutó. “Estamos gestionando los fondos para hacer las obras”, explicó Comesaña.
Pese a que el informe detalla la situación sobre las laderas del cerro Curruhuinca, los especialistas brasileños también realizarán un relevamiento mañana por la zona para conseguir una nueva opinión sobre este problema.