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Facebook y la lucha de clases

Vale todo en las redes sociales. A esta altura, ya se usan como instrumento de propaganda política de alto nivel o para cualquier operación berreta que termina por viralizarse entre cientos de miles de usuarios disfrazada de grandes verdades. Si antes desde los grandes medios de comunicación se digitaba la agenda de lo que se iba a hablar en la semana, hoy es al revés. Es a través de los “call centers” y de algunas pocas cabezas (desde el poder central o marginal) que se inician las luchas por dominar un espacio tan simbólico como real, que son las redes sociales. Claro está que después es información que levantan y propagan los medios, y viceversa, en un círculo vicioso. En todo caso, son campañas que duran horas a través de hashtags y que son como misiles que se disparan entre dos ejércitos bien definidos: los que están a favor y los que están en contra de Mauricio Macri. En el medio no hay nada. A horas del inicio de las clases, hubo una fuerte campaña de desprestigio a los docentes que hacen paro diseñada con ideas recortadas, escraches y puesta en valor de datos sin contexto. Apareció la idea del voluntariado, una especie de campaña solidaria que busca más que nada ahondar en las emociones de un público que sólo se informa por las redes sociales. ¿En serio que alguien piensa dar clases gratis? ¿Alguien estará dispuesto a donar parte de su tiempo y perder dinero? Lo cierto es que hoy muchos chicos no empiezan las clases y eso es malo para todos. Decir que sólo la culpa es de los gremios y de los maestros es dejar liberado al Gobierno a manejar a gusto y placer la discusión salarial y calidad educativa, sin ninguna discusión. En Neuquén, el no inicio no debe asombrar a nadie. Ya se pasó por eso antes.

La guerra en Facebook es más dura que en la realidad. A horas del inicio trunco de clases, la pelea parece ser a muerte.