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Familia Cesetti: precursora en sistemas eléctricos y de comunicación

Descendiente de inmigrantes italianos, emparentados con los Sgammini y Consoli, Orlandino Segundo Cesetti se asentó en la primera mitad del siglo XX en tierras neuquinas.

 Por Vicky Chávez

Neuquén > La historia neuquina de la familia Cesetti comienza con Orlandino. Hijo de Nazareno Cesetti, oriundo de Génova y venido a la Argentina el 6 de diciembre de 1906 en el buque Savoia, a la edad de 21 años, en su certificado de arribo a América dice “agricultor”. Con dicho oficio declarado, Nazareno se instaló en Médanos, localidad de la provincia de Buenos Aires cercana a Bahía Blanca, para trabajar parcelas de tierra que el gobierno nacional ofrecía a los inmigrantes. Allí formaría su matrimonio con Luisa Ferriccioni, con quien el 24 de septiembre de 1917 se convierten en padres de Orlandino Segundo.
Con el tiempo, Orlandino pudo ingresar a trabajar en la Oficina de Correos. Debido a su buen desempeño, poco después sería destinado a la localidad de General Roca, de la que luego sería trasladado a Neuquén capital. Orlandino prestó servicios de radiotelegrafía en la Línea Sur de Río Negro y en el interior de la provincia del Neuquén.
 
Familia
El 27 de abril de 1946, Orlandino se casó en la capital neuquina con Rosa Mercedes Sgammini, también oriunda de Médanos, nacida el 24 de abril de 1916. Rosa era hija de Lorenzo Sgammini y de Concepción Cruciani, italianos de Udine que llegaron al país en 1900 para forjar una prolífica familia de trabajadores de la tierra. Orlandino y Rosa tuvieron dos hijos, Jorge y Liliana, y dos nietos, Baltasar y Jorgelina.
La historia de la familia Cesetti se enmarca en la gran historia de esta tierra neuquina: la hermana de Rosa Sgammini, Juana, y su esposo, el reconocido comerciante Giuseppe  Consoli, son padres de Perla, recordada vecina de la ciudad, que junto con otros habitantes, como Alfredo de Martín, Ricardo Rosas, Roberto Linares y Eduardo Chrestía, viajaron a Buenos Aires a reunirse con el general Juan Domingo Perón a fin de tramitar la provincialización del por entonces territorio nacional.
Tan exitosa fue dicha reunión que al día siguiente Perón emitió la resolución de la provincialización de los territorios nacionales. Pero ese año, 1955, la conversión de los territorios no sería posible: las elecciones, necesarias para el dictado de las respectivas constituciones provinciales fueron postergadas por la autodenominada Revolución Libertadora que destituyó a Perón e intervino las noveles provincias.
Finalmente, dos años más tarde, el interventor del territorio del Neuquén, el capitán de Navío Ricardo Hermelo convocó en 1957 a los diputados para la Convención Constituyente Provincial. En febrero de 1958, realizadas las elecciones para gobernador, fue electa la fórmula de la UCR, Edelman gobernador y Asmar vicegobernador. El justicialismo estaba proscripto desde la destitución en 1955 de su máxima figura, de modo que no pudo participar de los comicios.
 
Energía y comunicaciones
La relación de los Cesetti con la energía y las comunicaciones empezó tempranamente.
El 4 de septiembre de 1936, Orlandino recibió un diploma por sus estudios de Radio en general. Ya había instalado su comercio  de reparación en electricidad en calle Buenos Aires, frente a la entrada del Hospital Castro Rendón, en el que alternaba su trabajo en el correo con sus tareas de electricidad.
Entre la documentación obrante  en poder de su familia, encontramos un carnet de la firma Philips Argentina S. A.  en donde lo acreditan como Técnico Autorizado de Radio Philishave .
De este modo, Orlandino fue construyendo una impronta propia en la materia, que supo transmitir a la ciudad.
 
Continuador de la obra
Jorge, el hijo mayor de Orlandino y Rosa, estudió en la vieja Escuela Nacional de Educación Técnica (ENET) Nº1 donde fue abanderado de su promoción. Más tarde se recibiría de Ingeniero Electrónico en la ciudad de Bahía Blanca. Al regresar a Neuquén, abrió su local llamado “Ingeniero Jorge Cesetti. Sistemas de Comunicación” en la misma casa y local donde trabajara su padre, quien lamentablemente, perdió su vida siendo muy joven, junto con su hija Liliana y una prima, en un accidente  ocurrido en Medanos.
Este triste episodio conmovió a  la capital neuquina por ser una familia muy querida y recordada.
El exitoso comercio se ocupa de servicios de transmisión de datos, radiocomunicaciones, telefonía básica, telefonía celular satelital y terrestre, y también a la venta de accesorios y equipos de comunicación.
En la actualidad, su hijo Baltasar, ingeniero electrónico como su padre, continúa con la tradición familiar y constituye el más valioso aporte para Jorge.
 
Su familia
Jorge se casó en 1976 con Patricia Alejandra Cinquegrani, hija de una antigua familia neuquina descendiente de italianos y árabes. Patricia es profesora de Enseñanza preprimaria y primaria, egresada de la Universidad Nacional del Comahue.
De esa unión nació Baltasar, ingeniero, y Jorgelina, que ejerce como odontóloga.
El papá de Patricia, Ángel Cinquegrani, es hijo de Julián (Giuliano) Cinquegrani y de la española María Felicitas Diez. Giuliano nació en Génova, Italia, y llegó a la Argentina en 1900 en el buque Scotia. Apenas arribado se trasladó a Tandil y luego a Médanos, donde ingresaría a trabajar en el ferrocarril. Allí  conoció a María Felicitas, con quien se casaría. De esa unión nacieron sus cinco hijos: María, que formó su hogar con  Rígano, con el que tuvo dos hijos; Julia, que se casó con  Llamas con el que tuvo tres hijas; Angelita, casada con  Pancracio, con el que tuvo dos hijas; Ángel, casado con Lala Jacobo, que le dio tres hijos, y Susana, casada con Gatti y tuvieron tres hijos.
Apenas llegados a la región, la familia de Ángel vivió en las colonias del ferrocarril, ubicadas en lo que hoy es el Parque Central.
Ángel concurría a la vieja Escuela Nº 2, cuando estaba ubicada en la Avenida Argentina y Carlos H. Rodríguez. Cuando tenía 17 años ingresó a trabajar en el ferrocarril como mensajero en la Superintendencia  con Isidro Moreno, recordado hombre del riel, en una oficina que estaba pegada a la estación y en diferentes trabajos realizados en la agencia Plymouth de Amaranto Suárez, en la calle Sarmiento al 300.
Posteriormente trabajó en la agencia Chevrolet, que por entonces se encontraba en la calle Irigoyen. Años más tarde, Ángel comenzó a trabajar en la Aseguradora de Río Negro y Neuquén, de la que se convertiría en el representante en esta capital. Más adelante anexó el rubro inmobiliario.
Eran los años '40. Ángel se encontraba haciendo el servicio militar, y por ello debía concurrir uniformado a los bailes, que tenían lugar en los clubes Independiente y Pacífico. Un fin de semana se organizó un baile en el club Obrero Dique de Barda del Medio, al que Ángel asistió. Quiso el destino que allí conociera a su futura esposa, Rada Jacobo, Lala, con la que se casaría a mediados de la década del '50. Tuvieron tres hijos: Patricia, Fabiana y Fabio, y seis nietos: Baltasar, Jorgelina, Camila María, María Paula, María Felicitas y Serena.
Recién casados, Ángel y Lala vivieron en Carlos H. Rodríguez al 500, luego compraron el terreno de Alderete 68, donde Ángel pasó sus últimos días.
Lala nació el 6 de mayo de 1927. Era hija de Amado Jacobo y María Matar, ambos oriundos del Líbano, quienes tuvieron nueve hijos. Al terminar la primaria, Lala se trasladó a estudiar magisterio al Colegio del Sagrado Corazón de Jesús en Buenos Aires. Luego de recibirse, volvió a la región para ejercer la docencia en establecimientos de Cuatro Esquinas y Barda del Medio, como también en la Escuela Nº 61 y en la Escuela Nº 2 de Neuquén capital.
Otra historia de vida de descendientes italianos y árabes que se asentaron en la primera mitad del siglo XX en estas tierras. Su fecunda tarea dejó huellas en sus descendientes, quienes continúan sus pasos contribuyendo a consolidar la historia neuquina.