Esta decisión ocurre en un sistema judicial que suele liberar a los sospechosos a la velocidad de la luz.
El acusado estuvo prófugo una semana. Lo detuvieron. La jueza le impuso seis meses de prisión (en noviembre). Pero ahora el Tribunal de Impugnación decide liberarlo bajo fianza. ¿Cuánto debe pagar el acusado? Mucho: un millón de pesos.
Los fundamentos jurídicos pueden resultar atinados, sólidos, inobjetables, bien "ajustados a derecho". Y nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Pero esta desgraciada trilogía (petrolero acusado de pedofilia - pago millonario - liberación) no puede menos que construir sospechas y dinamitar el puente de confianza entre la comunidad y sus jueces.
Recuerdo: esto ocurre en un sistema judicial que suele liberar a los sospechosos a la velocidad de la luz (pasó esta misma semana con los ladrones de un prostíbulo).
Como sabemos, la fría letra de la ley siempre puede inclinarse a un lado o al otro. Entre los augurios para 2016 sumo este: que ciertos jueces bajen a tierra y se inclinen alguna vez hacia el lado de las víctimas.