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La Mañana femicidio

Femicidio: el desesperado intento de escapar de la mujer que fue asesinada en una panadería

Hugo Marchi irrumpió en el comercio en el que trabajaba su ex pareja. Ocurrió el lunes en Loma Hermosa, Buenos Aires. Imágenes sensibles.

El pasado lunes, la violencia de género se cobró una nueva víctima en Argentina. Se trata de Verónica Esther Villalba, una mujer de 52 años, fue asesinada de dos disparos en el interior de la panadería donde trabajaba. Fue atacada por su expareja, Hugo Antonio Marchi quien luego se suicidó.

El femicidio ocurrió cerca de las 6.20 en la panadería "Martín Fierro", en la localidad bonaerense de Loma Hermosa, en el partido de Tres de Febrero.

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"Dolido pero no vencido" y "la venganza se sirve en plato frío", fueron algunos de los posteos que el femicida realizó en el último tiempo en sus redes, tras separarse de Verónica, quien en cambio se mostraba "felizmente soltera" en su descripción de Facebook.

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Con todo esto, tras el femicidio, se viralizaron escalofriantes imágenes que quedaron grabadas en las cámaras de seguridad de la panadería donde ocurrió el hecho. Allí se puede ver cómo Hugo llegó decidido a todo. Según el registro, fue hasta el local en el Ford Focus gris registrado a nombre de la mujer. Estacionó frente al local, cruzó la calle e irrumpió en el local. Sabía que iba a matar y a matarse.

Las cámaras públicas de la Municipalidad de Tres de Febrero registraron el recorrido previo del femicida. A las 6.15, Villalba, acababa de levantar la persiana de la panadería, de la cual era encargada, y acomodaba la mercadería en los distintos exhibidores del negocio. En ese momento fue sorprendida por Marchi, que, a los gritos y al tiempo que amenazaba a su expareja, y le arrojaba un sobre en el mostrador: adentro estaba el formulario 08 que quería que le firmara, para transferirle el auto.

En ese instante, al hombre se le cayó el arma de fuego que llevaba oculta debajo del buzo, por lo que Verónica empezó a correr. Así comenzó el desesperado intento de la mujer por escapar de la furia del hombre del que se había separado un mes antes, después de nueve años de convivencia. Fueron diez segundos en los que Verónica corrió por su vida, mientras Marchi, que ya había pasado del otro lado del mostrador, la perseguía, sin dejarle de apuntar con el arma de fuego.

Al llegar a la cocina de la panadería, la mujer quedó atrapada, y fue así que el atacante la alcanzó y le disparó un balazo. Casi al mismo tiempo, Emilio, compañero de trabajo de Verónica, tuvo que refugiarse detrás de las heladeras. En ese momento, el panadero escuchó el segundo disparo.

Policías en el lugar del hecho.

El compañero de Verónica salió del local y cruzó la calle para pedir ayuda para la víctima. Tres minutos después de que se diera el alerta, llegó el móvil policial. Los efectivos intentaron sorprender a Marchi, ante la posibilidad de que resistiera su detención, pero al verse rodeado, el femicida se disparó un balazo en la cabeza.

Los peritajes de las imágenes quedaron a cargo de los técnicos de la División Policía Científica y el sumario quedó radicado en Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Nº6 de San Martín, a cargo de la fiscal Marcela Costa. Se estableció que la víctima recibió dos disparos en la zona izquierda de la cabeza y otro en el pecho.

En tanto, el hombre se suicidó con un disparo en la parte derecha de la cabeza. Junto al cuerpo del asesino, se halló el revólver calibre .38 que llevaba consigo.

La pareja se había separado hacía un mes, después de nueve años de convivencia. Él le decía que la amaba, que quería que volvieran a estar juntos. Ella no quería saber nada más de él. Sin embargo, aunque Verónica era, desde el mes pasado, víctima del hostigamiento de Marchi, no había denuncias previas en sede penal ni en el fuero de familia al respecto.

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El 26 de agosto, el femicida posteó un mensaje que, a la luz de los acontecimientos, fue premonitorio: “Hola hermano pronto nos vemos”, escribió sobre la foto de un amigo, al cumplirse un año de su fallecimiento. “Hasta el domingo me mostró que él le decía que la amaba y que quería volver. Ella no quería saber más nada. Quería terminar el trámite del auto, que era de él, pero estaba al nombre de ella”, dijo Marina en relación al Ford Focus con el cual llegó Marchi a la panadería para cometer el femicidio.

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