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Festejos por el puente

Cosas que pasaron en la historia y difícilmente vuelvan a pasar alguna vez. El Estado contrata a una empresa para hacer una obra y, curiosamente, la termina mucho antes del tiempo estipulado por el contrato. En realidad, los mismos emprendedores frutícolas apuraron la inauguración para poder cruzar sus productos.

La empresa se llamaba Geope y era de capitales alemanes y la obra en cuestión, el puente carretero que uniría por primera vez a Río Negro y Neuquén.

El 20 de febrero se cumplirán 81 años de aquella inauguración (parcial) tan esperaba por las comunidades de las dos provincias.

La culminación de la obra fue tan sorpresiva que nadie se había percatado de la organización de lo que –se supone– tendría que ser una gran fiesta, teniendo en cuenta que ya no se dependería más de balsas ni botes para poder cruzar el río Neuquén.

Pero el entusiasmo era tan grande que empresarios y comerciantes de Neuquén y Cipolletti comenzaron a realizar todo tipo de actividades para juntar fondos. Muchos hicieron donaciones de comidas y bebidas para que no se perdiera ese gran festejo.

Ese día extensas caravanas de vehículos de ambas provincias partieron a los bocinazos rumbo al puente para inaugurarlo. Y, por supuesto, se hizo la fiesta tan esperada.

Cuenta el historiador Ricardo Koon que en las primeras seis horas cruzaron 1842 coches y que la mayoría de los que utilizaron el paso fueron chacareros de uno y otro lado. Las obras definitivas se terminaron al mes siguiente. Pero la fiesta ya se había hecho.

El primer puente carretero significó un paso gigante para la integración de Neuquén y Río Negro.