Dicen que cuando pasa el mes de agosto, el resto del año se diluye como arena entre los dedos. Y te das cuenta de que el fin de año es inminente cuando en las góndolas de los súper aparecen los arbolitos, las guirnaldas y las bolas navideñas. Aunque resten aún seis semanas completas, ya debemos asumir que el 2016 se termina, y para ello hay que pensar en la cena navideña y en la de fin de año, y en los clásicos regalos para todos.
Como si de un regalo se tratase, el Concejo Deliberante de la capital estudiará en los próximos días el aumento del servicio de luz eléctrica, que podría oscilar entre un 30 y un 40 por ciento. Será una cuestión que resolverán los ediles, a partir de un pedido de la cooperativa CALF, que a su vez no garantiza que no haya cortes del servicio durante los calurosos días de verano. A pesar de reclamos de distintos sectores, no habrá audiencia pública, ya que las mismas, dicen, no están pautadas en la Carta Orgánica. Sin embargo, se podrían implementar y escuchar a los vecinos, aunque ya hemos visto no son vinculantes, más allá de recorrer las calles y tocar el timbre de las viviendas en diferentes barrios. Darle voz al ciudadano, que seguramente se opondrá a la suba, pero que votó al oficialismo (o a la oposición) para que cada uno de los concejales estén en el escaño que ocupan y al que seguramente recurrirán para que los acompañe en las legislativas del próximo año.
Dicen que el aumento tiene banca y que saldrá sin inconvenientes. Mientras tanto, el vecino recibirá el tarifazo de la luz local, pero además deberá pensar en lo “recargado” que llegarán Navidad y Año Nuevo de la mano de la inflación. Sólo como ejemplo, el chivito costará un 30% más.
Como si de un regalo se tratase, el Concejo estudiará el aumento de la luz. Será de un 30 a un 40 por ciento.