ver más

Fomentaron el tráfico de carne

La barrera lo único que logró fue bajar el consumo de carne en la región e intensifcar el tráfico.

Cada vez que salgo de esta región, descubro que existe un mundo en el que la gente come asado sin reparar tanto en el costo de la carne. La maldita barrera sanitaria que impide el ingreso de carne con hueso ha elevado el precio de la carne de manera estrepitosa, sin contar que encima lo que se consigue no es de muy buena calidad.

En Mendoza o en la costa argentina el precio del kilo de vacío, por ejemplo, ronda los 300 pesos, mientras que en la región anda por los $400 o $450 si está barato. De un costillar entero, ni hablar.

Toda esta situación del freno a la carne no solo enoja a los habitantes de esta zona de la Patagonia, sino también a cierto sector del empresariado gastronómico, porque sus costos se van por las nubes y terminan ahuyentando a los clientes.

Con esta barrera, se fomentó el tráfico de carne en todas sus modalidades: pequeña, mediana y gran escala. No hay semana en la que Gendarmería, en conjunto con el Senasa, no realicen un operativo en el que secuestren decenas de costillares que cotizan en miles de pesos en la región.

La introducción de estos kilos y kilos de carne suele tener por finalidad aliviar la situación de determinados negocios que con la carne traficada pueden generar mayor movilidad y respiro a sus cajas registradoras.

Estar en un puesto de control donde en paralelo secuestran 30 costillares, de una camioneta y de un auto entrado en años, un par de kilos de vacío y unos chorizos, genera sensaciones encontradas.

Todo es un gran sin sentido. No. Mentira. Todo es un gran negocio, para algunos pocos, del que nadie quiere hablar o sobre el que muy pocos preguntan.