Mauricio Macri está dispuesto a cruzar todos los límites con fuego para implementar su lógica política del achique del Estado. Ayer, las balas de goma disparadas contra los municipales de La Plata -por unos 5200 despidos (o ¿cese de contratos?)- fueron la antesala de lo que podría venir en este complejo verano, donde hay pocas reacciones pero mucho debate doméstico. El PRO ha instalado un concepto arraigado en buena parte de la sociedad. Tal vez, en el 51% que votó al macrismo. Es esa idea que dice que quien tiene un empleo estatal es una suerte de parásito que vive de los demás. En forma
La represión en La Plata enciende la alarma en la región. Aquí, ATE quiso copar la Casa de Gobierno. Hubo repudio.