Buenos Aires > El Gobierno pautó con el banco norteamericano Goldman Sachs un crédito por 1.000 millones de dólares a una tasa de interés del 6,5% anual, a dos años de plazo, para poder reforzar las deprimidas reservas internacionales que acuña el Banco Central.
La operación se formalizará en los próximos días, cuando se definan otras condiciones de segundo orden del contrato de financiamiento como, por ejemplo, el esquema de garantías de repago del préstamo, informó ayer el diario porteño "Página/12".
Las negociaciones con Goldman Sachs se realizan en paralelo con otras que llevan a cabo el equipo económico y el jefe del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, junto con bancos de inversión y comerciales internacionales.
Picar en punta
Goldman sacó un cuerpo de ventaja después de haber establecido un vínculo fluido con el gobierno de Cristina Fernández desde diciembre pasado.
Las conversaciones dieron forma al crédito con el BCRA, pero exceden ese hecho y alcanzan a otro tema clave, como el de armado de una ingeniería financiera para solucionar el litigio del Estado nacional con los fondos buitre.
La alternativa más firme es que Goldman aporte capital propio para comprarles a los holdouts los bonos impagos desde 2001, los cuales después entregaría al Gobierno a cambio de nuevos títulos, en lo que sería un canje.
Allí, obtendría una primera compensación, pero el mayor interés de Goldman está puesto en firmar un convenio con el Ministerio de Economía para convertirse en agente financiero de futuras emisiones de deuda.
Mientras el Gobierno avanza en esa línea, aún con varios capítulos a definir y otros bancos extranjeros interesados en cumplir el mismo rol, el crédito con Goldman por 1.000 millones de dólares es un fuerte mensaje en sí mismo.
Más reservas
El Banco Central, en primer lugar, podrá mostrar un aumento de las reservas después de haber atravesado una etapa de caídas profundas (en enero y febrero) y otra de estabilidad con tendencia declinante (en marzo).
El Gobierno buscará que el ingreso de esas divisas sea leído como el inicio de un nuevo proceso de recuperación de las reservas, que se completará con la liquidación de la cosecha de granos a partir de abril y hasta mitad de año.
Otro objetivo del Gobierno para cerrar el crédito con Goldman Sachs es demostrar a los actores económicos locales y del exterior que la estrategia emprendida hace seis meses de disipar tensiones en el frente externo va dando resultados.