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Hay 9 sectores de la ciudad sin recolección de basura

Comprenden a unas mil familias que viven en barrios irregulares.

Andrea de Pascalis
depascalisa@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
Aunque para el gran porcentaje de los vecinos es una rutina dejar los residuos en el cesto de basura en la puerta de la casa, para unas mil familias de esta capital esa tarea no forma parte de su vida cotidiana. Sucede que el camión recolector no pasa en nueve sectores de la ciudad que suman unas cien cuadras, según se estima desde el Municipio.
La razón es la misma que se menciona siempre que se habla de necesidades básicas en los barrios: tierras sin denominación catastral y sin regularizar que aún no forman parte de la legalidad que exige el Estado para ser dueños de los lotes en los que viven.Todos coinciden, vecinos y funcionarios lo saben: sin mensuras, sin el servicio de luz eléctrica y sin calles con el ancho suficiente, será imposible que el camión recolector pase por estos sectores.
En esta realidad, se conjugan muchos problemas que afectan a los vecinos sin el servicio de Cliba, pero también a los que viven en zonas aledañas. Cuando no pasa el camión y los contenedores comunitarios que se colocan se destruyen, la basura se arroja en cualquier lado y se generan los clásicos basurales clandestinos, como el de Cipolletti y Avenida del Trabajador en Gregorio Álvarez; la otra alternativa, no menos contaminante, es la quema de los residuos, por la que optan muchos.
“Hay barrios donde es imposible pasar, porque las calles son de cuatro metros y se estacionan los autos, entonces no hay manera de ingresar. Otras calles muy empinadas y angostas. Si están las condiciones para circular, pasa, pero cuando es imposible no se puede arriesgar”, resumió el secretario de Servicios Urbanos, Sergio Sanfilippo, quien agregó que se suma el problema de la titularidad de las tierras: “Hay tomas que pertenecen a Provincia y no se pasaron las tierras al Municipio. ¿Quién nos va a pagar el servicio?”.
Otro de los escollos es el servicio eléctrico irregular: “El problema es que los cables de luz cruzan por las calles que están en medio de la toma y están muy bajos, entonces no puede pasar el camión”, contó Roberto Pozo, presidente de Belgrano.
La realidad contrasta con lo que se puede hacer. El camión no pasa y el Municipio pone contenedores a los que prenden fuego. La regularización de las tierras está en carpeta pero aún no tiene fecha, la ciudad sigue creciendo y el contrato de concesión está vencido. El objetivo del Municipio es llegar a todos los puntos, pero hoy la realidad no vislumbra que el camión recolector llegue a cada puerta.

CLIBA
Un contrato de concesión que ya se venció y fue prorrogado

El contrato de concesión con Cliba está vencido y prorrogado. Cuando se hizo el llamado a licitación se separó en dos partes: la recolección por un lado y el tratamiento de los residuos por otro.
El segundo tuvo un buen desenlace y se adjudicó a la misma empresa con la posibilidad de que la ciudad marche hacia el sistema de separación de sus desechos, pero la recolección quedó desierta porque los valores eran muy altos y se consideró demasiado oneroso para el presupuesto municipal.
Para el nuevo proceso se espera que se sumen algunos sectores de la ciudad que hoy están fuera del servicio.
En este contexto, la concejal del MPN, Andrea Ferracioli, solicitó a través de un proyecto de comunicación que se tenga en cuenta el sector Yupanqui Este a la hora de otorgar la nueva concesión: “No es una toma, es un loteo social y es necesario que se pueda agregar”, dijo.

El loteo Yupanqui reclama que pase el camión

NEUQUÉN
El sector Yupanqui Este es una pequeña porción de la ciudad a pocos kilómetros del centro que padece la ausencia del camión de la basura. En este caso no es por problemas de acceso, sino porque aún no está regularizado y el Municipio no incluyó el servicio en el recorrido de Cliba.
Son 32 familias que viven en este loteo social que se entregó a sus vecinos en 2010, y desde entonces vienen reclamando la regularización, los servicios y el camión de la basura.
Gabriela Salas es una de las vecinas que estuvo atrás de este reclamo y hoy tiene a pocos metros de su vivienda el ansiado contenedor: “Conseguimos que nos pongan una cajuela para tirar la basura. Pero antes no había nada”.
Sin opciones, la solución fue durante casi tres años trasladar los desechos a contenedores de otros barrios: “Yo que tengo movilidad juntaba las bolsas en el auto y las llevaba a Alta Barda que está cerca, pero los que no tienen movilidad lo que hacían, e hicieron todo este tiempo, fue quemar la basura”, relató. “Necesitamos otro para el otro sector de plateas que está del otro lado. Además, como el camión pasa una vez a la semana, se rebalsa de tanta basura, con todo lo que eso significa: olores y animales dando vueltas”, señaló Salas.