La difusión de la idea, tal vez generalizada y al estilo focus group, de que el sistema público de educación neuquino está colapsado y en crisis y que, por ende, hay un éxodo al sector privado tiene sus matices. Un reciente informe del Consejo Provincial de Educación (CPE), publicado ayer por este diario, pone el foco en analizar más profundamente las cifras. En 13 años (desde 2003 hasta 2016) la matrícula en las escuelas privadas creció un 49,7%. Ese es el dato duro. En términos relativos, fue un aumento importante, pero ínfimo si se lo compara con el total de alumnos que hay en el sistema primario. Hoy, de 100 alumnos que cursan la primaria, sólo 13 lo hacen en colegios pagos. Representan 10.545 estudiantes de los 80.748 que actualmente tiene el sistema. Hace 13 años la relación era del 10%, apenas tres puntos abajo. Hoy el 87% de los padres elige, o lo hace por defecto, llevar a sus hijos al colegio público. Es decir que el supuesto éxodo del que se habla no es tal, a pesar de que en la reducida matrícula de los colegios privados la suba se sintió en forma más contundente. A todo esto, según las cifras del CPE, la matrícula estatal primaria bajó un 9% y un 4% a nivel global, entre escuelas pagas y estatales. Sobre este punto, aún no hay un análisis más detallado. Es cierto que hubo una migración pequeña hacia el sistema privado, pero, además, en 13 años hay menos niños cursando la primaria en general. Esto ya está en el orden de los estudios demográficos. Y, más allá de los números duros y las discusiones sobre la calidad educativa que por ciclos pretenden dar el gobierno provincial y el gremio, el sistema público sobrevive. La gratuidad es un punto fuerte, a pesar de las discontinuidad que hay por los conflictos gremiales.
En 13 años subió un 50% la matrícula en colegios pagos en la primaria. A nivel global son el 13% de los alumnos.