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Historias cotidianas

Cuidado con el pozo

En Las Gaviotas y Fortín Confluencia, en el oeste de la ciudad de Neuquén, hay un pozo, pero de los grandes.
Probablemente alguien lo haya cavado para colocar algún poste, árbol o alguna señal de tránsito.
Lo cierto es que lo que sea que se haya querido plantar todavía no está, y el hueco -bien profundo- es un grave peligro para quienes transitan, especialmente en horas nocturnas, cuando la iluminación no es muy buena. Un llamado de atención.

Ingenio popular
La creatividad argentina no tiene precio. El propietario de este local seguramente no tenía fondos para comprar un canasto de hierro para depositar la basura, pero con un changuito viejo y algunos cortes precisos lo logró.
No importa si lo amuró a un poste con una cinta plástica. Lo bueno es que cumplió el objetivo de dejar la basura fuera del alcance de los perros.

Había una canchita

En Avenida del Trabajador al 4800 quedan las ruinas de lo que alguna vez fue una canchita de fútbol.
Los arcos de caño bastante despintados es lo único que indica que en ese lugar los pibes del barrio se reunían para jugar al deporte que más enamora a los argentinos.
No se sabe bien por qué, pero el predio está tan abandonado que los yuyos taparon el espacio deportivo.

Con ramas y cintas
Un clásico entre las postales neuquinas. El pozo es tan grande que lo rellenaron con escombros y pedazos de ladrillo, pero como sigue siendo peligroso, le plantaron ramas y rodearon el lugar con cintas, como si se tratara de la escena de un delito.
El tema es que la “encintada” ocupa media vereda y por el lugar no se puede pasar. ¿Harán algún arreglo antes de que las ramas prendan y se conviertan en árboles?