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¿Hora de un cambio?

Después de tres años del nuevo Código Procesal, ¿no será tiempo de sentarse a ajustar algunos puntos?

El violador de una menor que, aunque fue condenado, goza de libertad porque el fallo no está firme. Un golpeador que también está libre, a pesar de instigar constantemente a su ex pareja.

¿Cómo puede ser? Esa es la pregunta que muchos nos hacemos sobre los vericuetos que tiene la ley y no entendemos. Quedamos conmovidos con el relato de alguna víctima o al leer las crónicas policiales y de inmediato decimos: la culpa es de la Justicia. ¿Son los magistrados culpables? Son responsables de sus decisiones, sin lugar a dudas, pero no sé si culpables. Aunque siempre hay ovejas negras.

Después de tres años del nuevo Código Procesal, ¿no será tiempo de sentarse a ajustar algunos puntos?

No me pongo en abogado del diablo, como dicen, pero los jueces se atan a la ley, o más bien al Código Penal. Ese libro gordo que está lejos de ser el del legendario Petete de cuando éramos chicos y que define las penas en los distintos casos. Así como en el gobierno anterior se modificó el Código Civil y Comercial que cambió numerosas reglas en la unión entre parejas y la adopción, la actual gestión trabaja para actualizar las penas ante el cambio de los paradigmas en el diario vivir.

Pero más allá de lo que se discute entre los juristas en una reunión mensual en Buenos Aires, por estos lares después de tres años del nuevo Código Procesal Penal, ese innovador cambio de la Justicia neuquina que incluso es observado por otras provincias para copiar el modelo, quizás sea tiempo de reajustar algunos puntos, principalmente en aquellos temas tan susceptibles como la violencia de género o los abusos sexuales. Y allí la cuestión pasa más por una decisión política.

¿No será hora de sentarse Gobierno, TSJ y Ministerio Público?