El sistema de transporte público de pasajeros de la ciudad es caro porque tiene pocos usuarios. Esta hipótesis cuenta con la banca del intendente Horacio Quiroga y de los dueños de los colectivos de la principal concesionaria del servicio, Indalo-Autotransporte Neuquén. Como el precio del boleto está atado al costo del kilómetro recorrido por cada unidad de las prestadoras de la ciudad, de la cantidad de pasajeros depende en buena medida el nivel de precios del servicio, explican de una y otra vereda.
Los concesionarios, en este caso Indalo, y el poder concedente, la Municipalidad, acuerdan, entonces, en que sobran colectivos en las calles o faltan pasajeros. En ello radica por qué los usuarios que dependen del transporte público en Neuquén pagan más que los de la mayoría de las ciudades del país. Con ese razonamiento de sustento, Indalo ya propuso reformar nuevamente la estructura de prestación contemplada en el contrato de concesión, que tiene tres años más de vigencia. Y nuevamente la empresa reduciría su capacidad prestacional. Nuevamente porque ya hubo una modificación de los postulados del contrato. Fue para derivar a la empresa Pehuenche algunos de los ramales que prestaba Indalo. La explicación para eso era que la concesionaria original no tenía capacidad para prestar de buena forma el servicio completo en la ciudad.
¿Qué pasó? Con la incorporación de Pehuenche se sumaron colectivos al sistema, pero al mismo tiempo se fue por las nubes el precio del boleto porque la cantidad de pasajeros siguió siendo la misma que cuando el servicio lo prestaba Indalo sin la complementación de Pehuenche.
La empresa Indalo y el gobierno de la ciudad dicen que la tarifa es cara porque hay pocos pasajeros.