Joaquín Hidalgo
Especial
Hasta ahora, la única interacción comprobada entre el coronavirus y el vino es que quienes lo padecen tiene un 80 por ciento de probabilidades de perder el gusto y el olfato durante la enfermedad. Pero esa consecuencias son apenas un estornudo comparado con la debacle comercial.
Las vinotecas están cerradas y no pueden hacer ventas. No venden alimentos y por lo tanto no son de primera necesidad, ni negocios de cercanías para el DNU. Quedan los supermercados y tiendas que ofrezcan algunas botellas cerca de casa, pero el stock suele ser muy acotado. ¿De qué otra manera se puede pasar lo que resta de la cuarentena?
A no desesperar. Algunas ideas ya están en pleno proceso de consolidación. E incluso prometen cambiar las reglas del comercio del vino al inaugurar nuevos formatos.
Levantar pedidos
Algunas vinotecas, apalancándose en la logística de las bodegas, están trabajando a puertas cerradas sin infringir la cuarentena. La idea es muy simple: le ofrecen a sus clientes ventas a caja cerrada, cuya distribución puerta a puerta las hacen compañías autorizadas. Así trabajan un puñado de vinotecas en Capital Federal, como SOIL o Bebé Vino. Pero el número crece.
La idea es buena. Incluso ofrecen llenar un pedido directamente de un formulario online y luego, por whatsapp y transferencia, se completa la compra con la entrega en el transcurso de unas 72 horas. A favor, no hay otro contacto físico que el que está previsto. En contra –y si es que se lo pude ver así– se cierra una operación por caja cerrada y el mínimo de compra es 6 botellas iguales.
No obstante, las vinotecas levantaron un pedido explicito en Change.org para que las dejen operar como negocios de cercanía.
Comprar botellas
Distinto es el caso de vinotecas que, además, ofrezcan servicios gastronómicos. Ellas, por delivery –sea Uber Eats, Glovo o la que fuera– puede entregar por botella, como sucede con las pequeñas Pain et Vin o Almacén Otamendi, también en CABA, o como está trabajando La Barrica Vinoteca en Neuquén Capital. Ni hablar de restaurantes que están moviendo la cava de esta manera. El asunto es que, con el cambio brusco que supuso la sorpresiva cuarentena, no queda otra más que operar por redes sociales. Un recorrido por Instagram puede llevar a lugares poco conocidos pero con oferta de entrega de vinos por botella. Eso, cuando no directamente a una comida con vino. Recomendamos hacer el chequeo en la red del momento.
El punto es que, cualquiera de estas dos modalidades, suponen un giro en el negocio del vino que traerá coletazos (creemos positivos). Si ya las bodegas están vendiendo en forma directa a los consumidores, la idea de llegar puerta a puerta con un solo intermediario acorta la cadena y ofrece garantías personales. Veremos cómo evoluciona.
Tubos de muestras
Con el comercio mundial detenido –algunas fuentes dicen que el mercado del vino se caerá globalmente un 30%, sino más– y sin posibilidad de viajar para dar a conocer los vinos; con las ferias suspendidas –desde Prowein a Vinitaly y Vinexpo Hong Kong, por ejemplo– la idea de contactar importadores en mercados remotos quedó freezada hasta nuevo aviso.
Sin embargo, una empresa mendocina propone cambiar esa regla y, mediante una licencia holandesa, ofrecen muestras para degustación con envío inmediato en medidas y precios muy razonables. Se llama Tubes y, en pocas palabras, ofrece envío de muestras de 100ml en tubos de ensayo –de vidrio o RPET 100% reciclable–.
El concepto es simple: enviar muestras con una durabilidad de 9 meses –el envasado sin oxígeno así lo garantizaría– y poder cubrir varias muestras con un solo envío. Para mayor información dirigirse a argentina@tubes.nl.