Por ANA LAURA CALDUCCI
De todas los asuntos pendientes que dejó el gobierno de Martín Farizano, la puesta en marcha del nuevo servicio de colectivos era ya uno de los más difíciles de digerir por la gestión de Horacio Quiroga cuando se conoció la noticia -extraoficial aún- de la venta de Indalo a una empresa santafesina. Por eso, el trascendido cayó como una bomba para las autoridades de la comuna, que aún deben lidiar con un aumento del boleto pactado en la licitación y la responsabilidad de garantizar un mayor control sobre el cumplimiento de frecuencias y horarios.
Por el momento, al no haber confirmaciones ni desmentidas, crecen las especulaciones sobre las repercusiones contractuales que pueda tener la transacción. Al parecer, la única certeza es que el cambio de manos a Autobuses Santa Fe añadirá una polémica más a una concesión que se concretó en medio de disputas políticas y presentaciones judiciales.
Uno de los puntos en debate es si Indalo cometió una irregularidad al no notificar previamente de la venta -cualquiera sean las condiciones- ante el Concejo Deliberante. Dentro del cuerpo, las opiniones difieren respecto de este aspecto por las distintas interpretaciones posibles del pliego y el contrato de concesión.
La situación se vuelve más compleja si lo que hubo fue una transferencia de la concesión o un cambio de razón social, porque podría derivar en una revocación del contrato, según advirtieron desde el municipio.
De todos modos, ante la falta de precisiones por parte de Indalo, la principal estrategia del oficialismo consiste en aclarar que garantizarán la continuidad del servicio y aprovechar los próximos días para analizar en detalle la concesión que firmó Farizano.
Desde la oposición en el Concejo Deliberante, en tanto, la noticia sirvió para marcar diferencias y salir a exigir explicaciones al Ejecutivo. Lo mismo ocurrió con otro de los contratos suscriptos por el anterior intendente sobre el que hay más dudas que certezas: el acuerdo con Pluspetrol, que obligaba a la empresa a depositar 22 millones de pesos para un programa de obras.
En ese caso, al igual que con Indalo, la respuesta oficial pone el énfasis en esperar un estudio profundo de lo actuado antes de ofrecer más información. Por ahora, Quiroga no se muestra dispuesto a aprovechar las críticas para sacarse de encima los problemas que heredó.