El senador de la Nación argentina, Guillermo Pereyra, y familia despiden con profundo pesar al querido compañero Pedro Salvatori.
Querido, respetado y admirado tanto por la militancia partidaria como por integrantes de otras corrientes, ha sido insustituible poseedor de un pensamiento de altura, ejecutor ágil de imprescindibles acciones, inagotable usina de proyectos e incansable motor de la diversidad productiva y el desarrollo provincial.
Su partida deja tras de sí, además de dolor, una huella tan profunda que lo convierte en un verdadero arquetipo, un ejemplo a imitar por las actuales y futuras generaciones del quehacer político del Neuquén.