Con un sombrero de esterillas, camisa de mangas cortas suelta y una enorme sonrisa, el todopoderoso jefe del régimen comunista visitó el nuevo orfanato de la ciudad de Wonsan.
La fotografía, cedida a los medios internacionales por el diario oficial Rodong Sinmun, contrasta con su habitual sobriedad y gesto adusto.
Otra locación, otra foto, la misma sorpresa. Kim Jong-un posó para las cámaras en una granja gubernamental, donde se desabrochó la camisa para soportar mejor el calor y se mostró en camiseta interior. Y siempre con una amplia sonrisa.
De todas formas, para no dar la idea de cambios revolucionarios en Corea del Norte, los militares y funcionarios que lo acompañaron durante las recorridas mantienen la rigidez acostumbrada.