Hay veces que la ficción expone de manera transparente situaciones que la vida real reproducen “ad infinitum”. El texto de George R.R. Martin Games of Thrones, que recomienda Cristina Kirchner, tranquilamente puede traspolarse a la realidad neuquina. En lugar del sillón de espadas por el que compiten los siete reinos, los candidatos pugnan en la provincia por asentar sus reales posaderas en el millonario futuro de Vaca Muerta. Jorge Sapag ya anunció su declinación a competir por una re-reelección, pero detrás de él florecen los candidatos y sin más se postulan.
Por ahora no deja de ser un ejercicio dialéctico. Luis Felipe Sapag, Felipe “Pipe” Sapag y Lucila Crexell se inscriben en la sucesión, quizá por tradición familiar. Guillermo Coco, Leandro Bertoya, Alicia Comelli y el victorioso Omar Gutiérrez suman sus nombres a la compulsa. Todos ellos del MPN. Ninguno quiere prescindir de la llave económica que mueve al mundo, sobre todo al estatal.
La dispersa oposición quiere, pero no puede. Dicen que el clamor popular, que sus propias encuestas reflejarían, los empuja a postularse. Ahí se apilan Horacio Quiroga, Ramón Rioseco, Oscar Parrilli y Javier Bertoldi, entre otros. No dejan, por ahora, de ser un hato de intenciones, puesto que echado a andar el MPN suele ser una aplanadora, sobre todo si los recursos financieros se mantienen fluidos.
Antes que George Martín llevara a la pantalla chica la excelente serie que refleja la lucha por el poder, otro genio, Mario Puzo, retomó la tragedia de Los Borgia y con ella configuró la mejor historia de poder: El Padrino. Sin la violencia que refleja el cine, desde luego, la política neuquina parece entrar en una espiral de película. Quizás sea un buen momento para poner pausa y tomarse un cafecito.