Las políticas de verdad, memoria y justicia no son logros de un solo gobierno, sino de toda una nación.
Las políticas de verdad, memoria y justicia no deben entenderse como logros de un gobierno, sino como políticas de Estado. Estas políticas requieren el compromiso de diversas estructuras del Estado. Y en este sentido sería propicio que el presidente electo, más allá de afirmar que los juicios a represores seguirán y que dejará a la Justicia actuar independientemente, explique de qué manera garantizará este proceso. Lo cual daría cierto alivio a familiares, sobrevivientes y testigos que participan de los juicios con sus testimonios. Porque son pilares fundamentales dentro del proceso de construcción de la verdad histórica. Que muchos de los imputados presenten edad avanzada o hayan muerto condenados o estén aún bajo proceso judicial, no se puede vincular con una cultura de la venganza, como señala el diario: durante un largo tiempo fue imposible avanzar en los enjuiciamientos a causa de las leyes de impunidad. Esa es la verdad.