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Una investigación de la Universidad de Maryland, Estados Unidos, llegó a la conclusión de que una sola sesión de ejercicio, moderada, puede cambiar de inmediato cómo funciona nuestro cerebro y cuánto reconocemos los nombres comunes e informaciones similares.
El estudio se sumó a las crecientes evidencias de que el ejercicio puede tener efectos rápidos sobre el funcionamiento cerebral, acumulándose y llevando mejoras a largo plazo en su actividad y su capacidad para recordar.
Antes: estos científicos ya habían afirmado que caminar modifica el funcionamiento cerebral.
De acuerdo con el estudio, en el que reunieron a 26 personas de entre 55 y 85 años, el ejercicio regular aumenta el volumen del hipocampo, elemento clave en las redes cerebrales de la memoria, y también mejora muchos aspectos del pensamiento. Los investigadores sostuvieron que hay sospechas de que el pico de actividad cerebral después de una sesión de bicicleta es el preludio a una remodelación de tejidos que, con ejercicio continuado, mejora la función de esas áreas.