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La aseveración, perteneciente a la directora ejecutiva del organismo, Henrietta Fore, llega en momentos en que muchos países debaten qué hacer con la educación a partir de las duras consecuencias que dejaron las anteriores olas de la pandemia.
“Estos cierres han borrado décadas de progreso en la educación y han hecho que la infancia sea irreconocible. Se ha apoderado de una pandemia en la sombra de trabajo infantil, matrimonio infantil y problemas de salud mental”, recalcó Fore.
Más allá del aprendizaje perdido, dijo el jefe de Unicef, los niños también se han vuelto menos seguros al ser excluidos del entorno escolar, perder las interacciones diarias en persona con amigos, el acceso a la atención médica y, con demasiada frecuencia, su única comida nutritiva del día.
Según la agencia de la ONU, esta generación de escolares podría perder colectivamente 17 billones de dólares en ingresos potenciales de por vida.
Neuquén tomó nota de la gravedad del asunto al disponer la continuidad de la apertura de las escuelas durante el verano aunque no existen certezas respecto de la efectividad de la medida.
Por lo pronto, el segundo año de la pandemia agrandó aún más la brecha no solo en la accesibilidad sino en la calidad de la educación que se ofrece de acuerdo con las posibilidades de los bolsillos de las familias neuquinas en una provincia con colegios privados cuyas cuotas llegan a los $50 mil.