El martes se celebra el Día Mundial de los y las Docentes. La conmemoración se repite, año a año, desde el 5 de octubre de 1994 por iniciativa de la Unesco.
Este año, a diferencia de 2020, la pandemia permitió dar respiro a la educación en todo el mundo, y especialmente en Neuquén se avanzó, en el tramo final del ciclo lectivo, a la presencialidad plena en casi todos los niveles.
En coincidencia con la celebración mundial, la Unesco programó cinco días de deliberaciones al máximo nivel para poner en foco las consecuencias de la pandemia para la profesión docente.
La pandemia acentuó la brecha educativa y pone muy lejana la meta de igualdad de oportunidades.
Concretamente, el organismo dependiente de la ONU pretende poner de relieve lo que definió como “respuestas políticas eficaces y prometedoras”, y que tendrán como objetivo definir las medidas que deben tomarse para que el personal docente pueda desarrollar plenamente su potencial.
Recientemente, el organismo dijo que la docencia es “clave del desarrollo mundial sostenible. No obstante, su formación, contratación, permanencia, estatus y condiciones de trabajo son temas que siguen siendo preocupantes”.
Con ese telón de fondo, el flamante ministro de Educación de la Nación, Jaime Perczyk, prometió salir a buscar “casa por casa” al aproximadamente millón de estudiantes que, según su cálculo, dejaron de concurrir a los establecimientos escolares desde el inicio de la pandemia. Los otros 14 millones de estudiantes, en cambio, cursaron como pudieron, unos con mejor suerte que otros, lo que la Unesco previó como “catástrofe educativa” causada por el coronavirus, que sin dudas acentuó la cada vez más lejana meta de igualdad de oportunidades.