Los reclamos
“Estamos siempre abiertos al diálogo, con el presupuesto en la mano y con los recursos disponibles de la provincia”, dijo el gobernador para demostrar que comenzó a buscar los candados de la puerta donde están los egresos en el presupuesto provincial. El primero que siempre golpea esa puerta y es muy difícil decir que no hay nadie, es el gremio docente.
El jueves hay elecciones en el gremio donde poco más de diez mil afiliados podrá votar la nueva conducción. La actual dirigencia encabezada por Marcelo Guagliardo se desperdigó entre varias de las siete listas que se disputan la conducción y, personalmente, quien conduce el gremio desde el año 2004 se autoexcluyó de la compulsa. En este escenario de elecciones internas y a poco más de un mes que terminen las clases, hubo un golpe de puerta, suave pero golpecito al fin que reclamaba un incremento de salarios para el sector. De allí la respuesta de Sapag cuya administración tiene aún algunos resquicios por los que se cuelan los reclamos de incrementos de gastos en el Estado. Uno de ellos es en Desarrollo Territorial que obligó al sector ganadero privado a hacer dos remates en una semana, en el norte y en el sur de la provincia, por la parálisis parcial de la cartera productiva.
Es obvio que el gremio haga reclamos con mayor o menor virulencia y también es obvio que la administración de los recursos públicos retacee una respuesta positiva, de allí que cuando se ponen en juego otros intereses es cuando la preocupación pasa de castaño a oscuro y es lo que pasa cuando la negociación se dilata y los alumnos pierden días de clase, o en otro caso, se afecte la actividad privada.
Reclamo unido
La respuesta que mostró el Gobierno cuando los intendentes de la oposición con la cabeza visible del jefe comunal del Partido Justicialista de Centenario Javier Bertoldi fue invitarlos a que lo acompañen a buscar más fondos en el gobierno nacional que es del mismo partido de los reclamantes. Como al equipo de los intendentes se sumó como titular el alcalde de la ciudad de Neuquén, Martín Farizano, además de ser la localidad más grande de la región, es candidato a gobernador y probablemente lleve la bandera del gobierno nacional en las elecciones del año próximo, se comenzó a buscar una suerte de ecolalia en aquellos jefes comunales que ya habían dado muestras de obediencia en la interna del MPN con la victoriosa lista Naranja. Es así que más allá de lo anecdótico del intendente de Senillosa que expuso frases dignas de un juego de alumnos de la escuela primaria, quedó en evidencia la puja que hay entre los intendentes de ciudades más chicas y de las ciudades más grandes, que son beneficiadas con más coparticipación por una cuestión lógica. La distribución de los fondos que recibe la provincia tienen una base legal que es la ley de coparticipación que marcó un antes y un después. Antes había cierta discrecionalidad y después hubo un esquema rígido que se cumplió, pero el crecimiento demográfico y el esquema de aumentar el gasto estatal como sinónimo de actitud política a la neuquina, cambió ciertos aspectos y puso en el escenario la puja distributiva.
Ahora, además de los gremios, golpean la puerta de los egresos provinciales, los intendentes chicos, propios, grandes y ajenos. Será la agenda para la próxima gran discusión que se deben los neuquinos, volcar el desarrollo hacia adentro y atomizar el centralismo de la ciudad de Neuquén.