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La campaña arrancó fría

Arrancó la campaña para las PASO de agosto. Y la gran incógnita es si los candidatos locales en liza conseguirán atrapar lo más preciado del electorado neuquino, que es su atención.

MPN, Cambiemos, Frente Neuquino y Unidad Ciudadana, las cuatro formaciones políticas que más chances parecerían tener de conseguir al menos una de las tres bancas en la Cámara de Diputados de la Nación en juego, salieron a mostrar en la calle lo que piensan llevar a Buenos Aires si es que consiguen los votos necesarios.

El MPN evidencia una inocultable toma de distancia de la gestión macrista y apunta a uno de los puntos más flojos de la gestión de Cambiemos, que es el delicado escenario económico.

La versión local del macrismo partió con un Horacio Quiroga resuelto a tener protagonismo con más necesidad de que en el interior conozcan a la figura de su candidato, David Schlereth, que a promocionar el gobierno del presidente de la Nación.

Ramón Rioseco también apuntó contra el gobierno nacional, pero también contra el MPN, al que le achaca ir siempre detrás del apellido Sapag, en alusión a la candidatura de la hermana del ex gobernador Jorge Sapag.

El cristinismo, por su lado, a través de Darío Martínez, pretende mostrarse como la opción que puede “frenar el ajuste neoliberal”.

Nada novedoso en estos días inaugurales de campaña donde se observa un electorado apático por unas primarias acaso intrascendentes en un distrito con poca gravitación en el Congreso. Los más interesados son los políticos y sus necesidades, que no suelen ir en sintonía con las de la gente.

La calle fue el primer escenario de campaña de los candidatos neuquinos a las primarias de agosto.