Pese a que aún existe una apatía generalizada en el electorado, esta semana las elecciones legislativas del 28 de junio comenzaron a formar parte de la agenda política neuquina.
En un tono durísimo, algo no muy habitual en él, el gobernador Jorge Sapag salió a responder a algunas críticas que habían llegado de parte del primer candidato a diputado nacional del Frente para la Victoria, el intendente de Cutral Co, Ramón Rioseco, quien cuestionó la relación que mantiene la provincia con Nación.
Sapag destacó que no cederá a la “politiquería” y al “clientelismo” y aseguró que la discusión entre kirchnerismo y antikirchnerismo es una pérdida de tiempo.
“Sólo me pongo de rodillas ante Dios”, dijo, en clara respuesta a Rioseco, postulante “testimonial” del oficialismo nacional, y quien tiempo atrás no compartía ese modelo de país que impulsa el matrimonio K y que hoy defiende a ultranza el jefe comunal petrolero.
Hasta el momento, el mensaje de Sapag en relación a que no se debe plantear el debate sobre el agrado o no al proyecto K está seguido a la perfección por el aspirante al Congreso José Brillo, quien en todas sus apariciones públicas remarca que se deben priorizar los intereses de Neuquén por sobre ese tipo de cuestiones partidarias.
En cambio, su principal oponente, Horacio “Pechi” Quiroga, encara este proceso electoral en la postura contraria. En sus palabras, hay una crítica por demás elocuente a las políticas K y a las del gobierno provincial. “Una buena estrategia” para aquellos que sostienen que los dirigentes en campaña deben tener un discurso agresivo para seducir a la ciudadanía. “Una pésima idea” para quienes afirman que en la actualidad la comunidad demanda de sus representantes un mensaje de diálogo y conciliación.
Lo cierto es que Quiroga debe ser consciente también de que en la actualidad ataca el modelo K, cuando hace casi menos de un año era parte de ese proyecto ocupando un espacio en la Cancillería argentina.
Las municipales
Finalmente, el miércoles el intendente Martín Farizano anunció que las elecciones para renovar la mitad de las bancas del Concejo Deliberante capitalino se desarrollarán el 23 de agosto. Según manifestó el jefe comunal, la fecha la definió de común acuerdo con Sapag, quien le había solicitado que no las convocara de forma inmediata a las legislativas nacionales para que el partido provincial pueda realizar su proceso interno con algún margen de tiempo (que igualmente es corto).
Ni bien se conoció la noticia, comenzaron las versiones sobre la jornada en la que el MPN irá a internas para elegir sus candidatos locales. Es casi una fija que se realizarán el 5 de julio.
Una pregunta que aflora de inmediato es hasta qué punto y cómo le influirá a Brillo el hecho de que varios precandidatos a concejales pretenderán involucrarlo en sus campañas.
Otro aspecto de difícil respuesta hoy es si aparecerá en los próximos días “el” postulante. Por el momento, hay decenas de precandidatos a ediles, pero ninguno asoma claramente por encima del resto. Desde algunos sectores partidarios todavía especulan que podría existir un “tapado”. Mientras esto no ocurra, seguramente habrá elecciones el 5 de julio porque varios de los autopostulados no querrán bajarse para que sea candidato algún dirigente que los supere con amplitud en el caudal electoral.
Con la fecha puesta, Farizano también deberá abocarse a la tarea de tratar de unir completa a la coalición que gobierna la ciudad capital. Es poco probable que el intendente logre ese cometido, ya que no asoma como sencilla la unidad con el UNE, que lleva como primer candidato al secretario de Gobierno Mariano Mansilla. En cambio, casi con seguridad el radicalismo y el Partido Justicialista confluirán en una sola lista que será encabezada por la funcionaria municipal Marta Buffollo y el concejal Darío Martínez. Quizás el resultado del 28 de junio incida sobre la decisión final de cuál de estos dirigentes estará primero en la boleta.