ver más

La cancha vibra pero no juega

Aferrados a la necesidad de un cambio de estadio para crear un ambiente caliente para un partido crucial.

El deseo por llegar al Mundial de Rusia llevó a aferrarnos a la necesidad de un cambio de estadio cuyo cemento, como confiesan quienes lo frecuentan domingo tras domingo, vibra cuando miles de hinchas gritan, saltan y alientan. Se cambió por un ambiente más caliente para disputar este partido crucial contra Perú, donde el público jugará un rol más activo que en otros escenarios. Y así dejar de atormentarnos, aunque sea por un rato, con aquellas imágenes de frustración cuando el peruano Cachito Ramírez en 1969 no sólo dejó mudo al estadio en forma de caja de bombones sino que también nos dejó afuera del Mundial de México 70, y los agónicos gritos, ante el mismo rival, de Ricardo Gareca (paradojas del destino, hoy DT de Perú) y de Martín Palermo bajo una lluvia torrencial que provocó la recordada zambullida de Maradona con el buzo de DT. Parece ser que la Bombonera se convirtió en el escenario ideal para contagiar a quienes dentro de la cancha no tienen otra que ganar y, si fuera posible, ya que pedir no cuesta nada, gustar. Y así ilusionarnos con que Rusia está más cerca. La Bombonera puede vibrar pero no juega. En 1969, los peruanos no sintieron la presión. Hoy, once argentinos, incluidos el mejor jugador del mundo y delanteros goleadores en sus equipos, saldrán a la cancha a liderar esa lucha contra el miedo a perder, que en definitiva será el adversario a derrotar. Acaso ese miedo a perder se transformó en las incertidumbres de un entrenador que no se definía si jugar con tres o cuatro defensores y por quiénes acompañarían a Messi en la zona donde se ganan los partidos. Los mitos y las especulaciones son una cosa, los resultados otra.