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La ceniza tendría un efecto insecticida

Así lo analiza un estudio del INTA EEA-Bariloche y el Conicet sobre el material emitido por el Cordón Caulle. Tiene efectos sobre insectos masticadores muy voraces como las tucuras y las langostas verdes.

El material volcánico generaría una disminución del daño que los insectos generan, por ejemplo, en los pastizales naturales.
 
Neuquén >
El 4 de junio de 2011 el complejo volcánico chileno Cordón Caulle tuvo una virulenta erupción. Durante más de seis meses expulsó cerca de 100 millones de toneladas y cubrió 7,5 millones de hectáreas en la Patagonia. En las áreas naturales afectadas se formaron capas de entre 5 y 20 centímetros de espesor.
A raíz del fenómeno que generó graves complicaciones, especialmente en Neuquén y Río Negro, se han realizado diversos estudios para analizar las consecuencias que provocó en distintos ámbitos. Entre ellos, una de las posibles secuelas del fenómeno se podía ver reflejada en la población de insectos. En este contexto, nueve científicos del INTA EEA-Bariloche y del Conicet, liderados por Valeria Fernández Arhex, evaluaron el efecto de la ceniza volcánica sobre el desarrollo y sobrevivencia de potenciales insectos plaga que se encuentran en la región norte de la Patagonia argentina. Tras meses de trabajo determinaron que el material volcánico expulsado por el complejo actúa como un insecticida natural, lo que genera una disminución del daño que los insectos generan por ejemplo, en los pastizales naturales.
El proyecto -financiado por el Programa de Emergencia Volcánica- apuntó a conocer los efectos de la ceniza sobre la mortalidad en tres grupos de insectos: los insectos masticadores como las tucuras y las langostas verdes (afectan la producción agropecuaria cuando su densidad poblacional aumenta considerablemente), los succionadores como las chinches (se alimentan de la savia de plantas y árboles) y los minadores (se alimentan del interior de las hojas y disminuyen la capacidad fotosintética del árbol atacado). Estos últimos  tienen la capacidad de atacar diversas especies arbóreas, entre ellos, el roble y el raulí.
“La ceniza volcánica emitida por el complejo volcánico podría tener un efecto beneficioso y actuar como un insecticida natural para eliminar especies plaga, lo cual permitiría disminuir el daño que ocasionan estos insectos en los pastizales naturales, principal fuente de alimento de la ganadería extensiva”, dijo Fernández Arhex.
 
Estudio
“Todas las cenizas son distintas. No hay muchos trabajos sobre el efecto que tienen en los insectos. Lo único que podemos observar es lo que sucedió, por ejemplo, con la erupción en el Monte Santa Helena en 1980. Se descubrió que afectaba a las hormigas y tuvo un poder de insecticida en los insectos plaga de cultivos de trigo en esa región”, explicó Fernández Arhex.
Primero identificaron que los componentes mayoritarios de las cenizas son el oxígeno, silicio, aluminio, hierro, sodio y potasio, los que se adhieren a la superficie corporal y resultan tóxicos para los insectos. “La caracterización química y física de las cenizas demostró que son altamente abrasivas y son similares a los polvos inertes utilizados como insecticidas inorgánicos”, aseguró Fernández Arhex. Y agregó: “Uno de los principales mecanismos de acción de estos polvos consiste en la absorción de las ceras cuticulares que lleva a la muerte por deshidratación”.
Los ensayos determinaron que la ceniza tiene efectos sobre insectos masticadores muy voraces como las tucuras y las langostas verdes y podrían afectar a succionadores como las chinches.
De los resultados se desprende que el impacto de la ceniza sobre la comunidad de artrópodos (constituyen el 90 por ciento del reino animal) podría ser radical en la fase aguda de deposición. “El impacto a corto plazo podría reducir el número de individuos y así disminuir sus poblaciones”, explicó Fernández Arhex. Podría tratrase de un fenómeno equivalente a la aplicación de un insecticida de amplio espectro.
La especialista detalló que en la fase crónica los efectos podrían ser absolutamente cualitativos y la comunidad de artrópodos podría sufrir una drástica reducción en el número de individuos a corto plazo. A largo plazo, podría verse alterada en su composición por la pérdida de poblaciones de las especies más susceptibles a la ceniza y un crecimiento de las especies más tolerantes.