Siempre hay tiempo para hablar de política. Yo soy político, pertenezco al Movimiento Popular Neuquino y siempre hay tiempo para hablar de política”. Guillermo Pereyra, líder de los petroleros privados y senador nacional del MPN, se apresta a encarar la paritaria del sector sin rehuirle a su posición en la interna del partido provincial, que está en plena definición de sus candidatos, para dar pelea en las legislativas nacionales de agosto (PASO) y octubre (generales) próximos. En su doble rol, Pereyra fue clave para acomodar los costos laborales en Vaca Muerta a la conveniencia de las empresas que se plantean hacer negocios en la famosa formación de shale.
Las paritarias que se avecinan no serán un trámite más. Es que la discusión abarcará a los trabajadores de los yacimientos no convencionales, que vieron flexibilizadas sus condiciones con la denominada adenda para Vaca Muerta, y los de los convencionales. Y estos últimos están en el centro de la tormenta, porque conservan “privilegios” que los trabajadores de Vaca Muerta perdieron, como es el pago de las horas taxi, como se denomina al tiempo que están descansando en un tráiler ubicado en el yacimiento adonde se desempeñan. Las empresas quieren dejar de pagar ese tiempo como trabajado, mientras los empleados lo reivindican como derecho adquirido.
Pereyra puso un término medio: “Si las empresas llevan a los trabajadores a un hotel lejos del yacimiento no tienen que pagar las horas taxi”. Si prende esa idea, los trabajadores “convencionales” representados por el sindicalista senador verán caer notablemente sus ingresos. Y, entonces, la cintura del viejo zorro del gas y el petróleo tendría otra prueba de fuego.
Pereyra tiene mil batallas en su espalda y ahora se enfrenta a otra prueba de fuego en las paritarias del petróleo.