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La clave está en la educación

Lo que hace falta, más allá de las protestas y el compromiso social, son políticas de Estado efectivas.

Las marchas se siguen haciendo y son cada vez más numerosas, pero las estadísticas indican que el problema no sólo no se solucionó sino que está cada vez peor.

Las mujeres marcharon y pararon ayer en rechazo a la violencia de género y a los femicidios y en busca de igualdad de oportunidades y derechos frente a los hombres y, como viene sucediendo desde la primera, las manifestaciones fueron masivas en todo el país y con una gran participación de toda la sociedad.

Se sabe que en todos estos años Argentina logró un nivel de movilización único en el mundo y que a través de la presión social se fueron cambiando muchos patrones culturales que estaban enquistados en la sociedad desde siempre, así como el tratamiento que los medios de comunicación ejercían sobre los casos de violencia.

En los primeros 45 días del año, en la Argentina asesinaron a 44 mujeres, es decir, casi una por día, cuando la estadísticas del año pasado reflejaban un femicidio cada 30 horas.

Si las manifestaciones son cada vez más masivas y el compromiso de la sociedad parece ir en aumento, ¿cómo es posible que los casos de violencia hayan aumentado?

Las especialistas sostienen que lo que hace falta, más allá de los pronunciamientos, son políticas de Estado efectivas. Y una de ellas, la más importante, es la educación.

Mientras no se ataque el problema desde la administración del conocimiento, acompañado por el primer proceso de socialización que tiene un niño (la familia), de nada servirán las manifestaciones ni los gritos de justicia y veremos –con impotencia y espanto– cómo las listas de víctimas se siguen agrandando, aunque nos duela.