¿Está el país en vísperas de una recesión, tal como dejaron entrever algunos especialistas en los últimos días?
No creo que estemos al borde de una recesión. Lo que sí es evidente que la economía está entrando en un ajuste y de la peor manera que es con una profunda crisis política. Las economías regionales están totalmente paradas y no solamente las ligadas al sector agropecuario tradicional como el caso de las de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires sino que eso se está reflejando en buena parte del país.
Teniendo en cuenta las consecuencias que ha generado y pueda generar este conflicto, que hasta la fecha no parece tener solución, ¿Argentina podrá crecer en lo que resta del año?
Creo que sí porque está favorecido por el escenario internacional que, a pesar de ciertas turbulencias, es absolutamente promisorio para el país, no sólo a corto plazo sino también en el mediano y largo plazo. El problema no es tanto lo económico sino la crisis política que se ha evidenciado a partir de esta crisis. El Gobierno se equivocó al no plantear desde el inicio del conflicto que las retenciones se destinarían al desarrollo de una red hospitalaria, al sistema educativo o para mejorar la infraestructura de transporte. La actitud y postura que ha tomado el gobierno nacional demuestra un estilo de gestión y de ejecución de la política que le concedió de manera gratuita a los sectores más liberales y de derecha el argumento de que “la plata de las retenciones van a gastarla para el tren bala”.
Desde hace años no se avizora en la Argentina un rumbo en materia industrial, ¿qué importancia tiene el desarrollo de la industria en el crecimiento de un país?
En primer lugar, la industria es sinónimo de empleo, es de algún modo una posibilidad de mejora en la situación de la clase trabajadora de los sectores populares. En segundo lugar, y no por ello menor, es generar núcleos de acumulación económica que puedan oponerse políticamente a los sectores que en la actualidad manejan la ecuación económica del país, ligados al procesamiento de recursos básicos. El desarrollo de la industria no sólo es avanzar en dirección a una mayor empleabilidad y mejor distribución del ingreso sino también erosionar en parte el poder económico que han acumulado otros sectores.
¿Existen posibilidades de reconstrucción de un
modelo industrial que beneficie a todos?
Creo que esa posibilidad la hemos perdido. A mi entender el momento indicado para discutirlo hubiera sido cuando salimos de la convertibilidad. Considero que en ese tiempo hubo mucha debilidad desde la dirigencia política, empresarial y de los sectores populares. Ahora entramos en una nueva fase del ciclo donde el modelo muestra fisuras agravado por la coyuntura de la crisis política desatada desde hace más de cien días.
El crecimiento de la actividad económica y la disminución en el índice de desocupación que exhibe el gobierno nacional no se ha visto acompañada por un incremento del salario real.
Si algo no pudo resolver el nuevo patrón de crecimiento es el de la regresividad distributiva. El salario en la Argentina actual está en niveles apenas superiores al que se registraba en el 2001, que por cierto era muy bajo. En la actualidad los denominados trabajadores pobres son aquellas personas que perciben un ingreso por debajo de la línea de pobreza.
Si hay algo que pone límite al mejoramiento de la clase trabajadora es el perfil de especialización con el que cuenta la Argentina. El campo, el petróleo y la minería son sectores que pueden generar divisas pero generan muy poco empleo.
¿Qué incidencias puede tener el tipo de cambio de mantenerse en niveles bajos como el que registra en las últimas semanas?
El tipo de cambio y la inflación, que las estadísticas oficiales ocultan la real, son un problema porque desde el año pasado la industria argentina es deficitaria en cuanto a comercio exterior. La industria argentina importa más de lo que exporta y si además se tiene un dólar que se está achicando en cuanto a su distancia con el peso hay una pérdida de competitividad importante. Es un escenario complicado para una de las bases de sustentación de este modelo que son algunos sectores industriales.
De no encontrarse en breve una solución a este conflicto, ¿qué sucederá con los precios de los alimentos?
El desabastecimiento y el boom de la soja que generó una merma en la producción de muchos productos provocará un alza de precios. Cada escalón que se sube en materia de inflación después es imposible bajarlo. El escenario se complica aún más, producto de tener una economía tan concentrada y oligopólica donde son pocos actores los que determinan los precios. Por lo tanto es difícil que pueda resolverse el tema de la inflación.
¿Lo que está sucediendo en la Argentina incide en los otros países de la región?
A ningún país de Latinoamérica le conviene que la Argentina entre en una recesión ni mucho menos. Esto demuestra la distancia de un proyecto político respecto de Brasil con las capacidades estatales que no ha logrado desmantelar el neoliberalismo, incluso de Bolivia donde hay una apuesta fuerte por armar una base social que le permita tener un poco de espalda para enfrentar a los factores de poder establecidos. Desde la perspectiva regional, Argentina tendría que estudiar los casos de estos países porque lo que está pasando en nuestro país no es un problema estrictamente económico sino una crisis política muy fuerte.