Es que el año electoral no dejó un solo poste o estructura vertical sin empapelar. Y hay avisos en todos los tamaños: desde los tradicionales afiches de un metro de ancho hasta los novedosos cartelitos rígidos que se colocan en altura.
Es tal el desorden de los afiches superpuestos que genera mensajes electorales confusos. Así, es frecuente que la cara de la imagen no coincida con el nombre del candidato ni con el partido, que asoman en retazos por debajo del primer cartel.
Esta acumulación de anuncios en garitas y postes de luz evidencia que la legislación "antipegatina" no se cumple, pese a las infracciones que aplica el Municipio. Cada multa va desde los 2 mil a 20 mil pesos.
La comuna tiene dos años de gracia para cobrar a los que ensucian. Sin embargo, varios afiches que asoman por debajo de los pegotes superaron ese plazo. Un ejemplo es la publicidad de Pereyra para la interna del MPN de 2013, que se puede observar en un poste de Fotheringham y Elordi.
Pero los avisos electorales no son los únicos que cubren las garitas, columnas y cestos de las veredas. También está lleno de carteles más pequeños con publicidad de empresas y particulares que ofrecen algún servicio. Los más comunes son los que prometen préstamos al instante o tarjetas de crédito, así como los que dejan un teléfono para trabajos de fletes, reparación de heladeras y cuidado de chicos.
Hay un aviso particular que se destaca del resto porque se repite todo a lo largo de la calle San Martín, además de gran parte del Alto. Es un anuncio en letras negras ubicado en decenas de postes de luz, en el que un tal Mario se ofrece para el destape de cloacas.
A esos carteles se suman los que anuncian espectáculos de bajo presupuesto, los de elecciones sindicales y los que se pegan para buscar mascotas o reclamar justicia. En estos casos, además del desdén por la norma hay un problema económico, que lleva a los infractores a apelar al ingenio para hacerse notar en la vía pública. Pero destacarse es una tarea difícil, donde lo que juega en contra es paradójicamente la misma contaminación visual del festival de pegatinas.
El MPN lidera el ranking
Neuquén
El último informe oficial sobre las multas que se labraron por pegatinas no permitidas remite a octubre de 2013. En ese momento, desde el Municipio se indicó que habían emitido a lo largo del año electoral 107 multas a partidos políticos por colocar afiches en el mobiliario urbano.
En el informe se destacaba que la fuerza electoral con más sanciones era el MPN, al que le detectaron 90 faltas. También se aplicaron 15 multas al Frente y la Participación Neuquina (liderado por Ramón Rioseco) y dos al Frente de Izquierda. No se informaron de sanciones a Nuevo Compromiso Neuquino, el partido encabezado por el intendente Horacio Quiroga.
Días atrás, el subsecretario de Fiscalización Externa, Gustavo Orlando, confirmó que el Movimiento Popular Neuquino (MPN) sigue a la cabeza entre los que más enchastran la ciudad. Contó que, desde 2013 hasta hoy, el partido provincial sumó 370 multas por pegatinas de distintas elecciones y agregó que, según los registros.
TRES PREGUNTAS A...
Federico Hauck Juez municipal de Faltas
1. ¿Se pudo cobrar alguna multa por las pegatinas de las elecciones de este año?
Hasta ahora se intimó a los candidatos para que retiren la cartelería desde la Subsecretaría de Fiscalización Externa, pero en unos días más tenemos otra elección y se confunden los afiches, que son similares a los de las PASO, por ejemplo. Por eso, recién después del 25 de octubre se va a salir a controlar para infraccionar a los partidos que fueron notificados.
2. ¿Es común que los infractores paguen o evitan la multa?
El Municipio tiene dos años para infraccionar, así que hay tiempo para aplicar sanciones por los casos de este año. Ya se pidió a la Secretaría Electoral que diga los domicilios de los responsables de cada partido para no tener problemas.
3. La sensación al recorrer las calles es que nunca limpian, aunque los multen. ¿Es así?
Desde el Municipio se intenta revertir la cultura política de no sacar los carteles y por eso se trabaja en ese sentido, pero no es fácil. Es lo mismo que pasa con el que pinta una pared, hay que cambiar esta cultura de a poco.