El celibato –norma que rige desde el siglo XII–es uno de los desafíos que deberá afrontar el máximo representante de la Iglesia, más aún cuando expresó: “Al no ser un dogma de fe, siempre está la puerta abierta”. Según estudios, el enamorarse o el deseo de tener una esposa es la principal causa de renuncia al sacerdocio en todo el mundo.
Algunos especialistas en religión señalan que hay una mirada lineal entre celibato y abuso (punto oscuro por el que ha atravesado la Iglesia Católica) aunque Francisco lo niegue; aunque sí señala que “hay motivación”. Y confiesa que la sexualidad es un problema “gravísimo” dentro de la Iglesia Católica que llevó a algunos de sus actores a cometer delitos aberrantes.
La Iglesia ha perdido su centralidad en la vida cotidiana de los católicos como consecuencia de no asimilar ciertas demandas o transformaciones. La opción del celibato podría permitir que haya sacerdotes que decidan por el voto de castidad desde su más profundo ser y que la Iglesia reciba a aquellos clérigos que viven presionados por su mundo afectivo.