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La economía de la pandemia

El desempleo por poco no se duplicó en Neuquén. El petróleo y el turismo son de los sectores más golpeados.

El impacto económico de la pandemia es irrecuperable. Lo que se perdió no volverá. Se pueden recuperar y superar los niveles de actividad previos, pero mientras tanto quedó un tendal en el camino. Y todavía no termina el proceso. En todo el mundo se ve el deterioro, aunque no todos los países pagarán el mismo precio.

No es lo mismo el impacto en una economía con espaldas que en una que venía debilitada. Otra variable importante para el impacto en la economía es la efectividad de la gestión de los planes antipandemia. Esto último presenta un campo para la disidencia entre quienes analizan la situación. En cambio, hay datos concretos para definir la salud de la economía prepandemia.

A esta altura, también surgen datos para ir delineando la magnitud de la crisis.

La economía argentina entró a la pandemia después de dos años consecutivos de contracción y amenazada por un crack financiero como consecuencia de la imposibilidad de pago de los vencimientos de la deuda, que en plena pandemia fueron refinanciados de común acuerdo con los prestamistas.

A seis meses de la declaración del coronavirus como pandemia, la actividad económica se contrajo en torno al 9,8%, según la consultora del economista Orlando Ferreres.

En Neuquén, una consecuencia directa de la caída de la actividad es el salto que se presentó en el índice de desocupación, de 6,7% (9000 personas) en el primer trimestre a 13,5% (16.000 personas) en el segundo. La magnitud de la destrucción se explica porque las dos principales actividades de la economía local son de las más afectadas por la pandemia: el petróleo y el turismo. El tercer sector que más empleo destruyó es el comercio. Aumentó fuerte la pobreza.