La esquina de la Cooperativa Obrera vuelve a renacer como si fuera a apagar tanto abandono.
En ese lugar, que acaso nunca quiso convertirse en un santuario al estilo Cromañón, se erigirá un supermercado, retornará la librería que se había mudado a la calle Belgrano, y otros locales esperarán a sus nuevos propietarios.
Donde nada había quedado y todo parecía quedar sepultado con el derrumbe fatal hoy comienza a transformarse, a abrir nuevas esperanzas en quienes apuestan a hacer despertar esa zona comercial.
En unos meses más, los vecinos y comerciantes dejarán de entristecerse cuando la oscuridad de la noche no deja de mentir de que hay una esquina que sigue vacía.