Los productores y empresarios frutícolas de Río Negro y Neuquén esperaron casi tres meses para continuar exportando peras y manzanas a Brasil, luego de que este país cerrara la frontera por un tema sanitario. Esto, en un año de fuerte crisis para esta economía regional, conocida como “la tormenta perfecta”.
Luego de un par de semanas de protesta en las rutas por parte de los chacareros, llegó una buena noticia: Brasil levantaba su restricción y el comercio se restablecía. Una buena para el sector, que duró poco.
La semana pasada los trabajadores del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) afiliados a ATE comenzaron un paro a nivel nacional por 10 días, en un reclamo de índole salarial y laboral. Si el cielo se había despejado, los negros nubarrones regresaron. Ya no se puede exportar peras y manzanas porque los empleados no están prestando servicios en la aduana. Una medida que cayó muy mal sector.
El gremio está “aprovechando” la situación extrema de la fruticultura para llevar adelante su reclamo, que seguramente es justo, pero no es el momento. Se busca que el gobierno nacional acceda a la negociación y así llegar a un acuerdo con el gremio, pero están utilizando una herramienta que incide totalmente en la economía de terceros.
Algo parecido sucedió el año pasado pero con el sector ganadero, en un momento de evaluación para el reconocimiento de Patagonia libre de aftosa y el organismo fue el Funbapa. Estas actitudes que lleva adelante el gremio se acercan mucho a una situación de “extorsión” utilizando a terceros para que sus reclamos sean oídos. Es por eso que, tras llovido, mojado. O mejor dicho, la tormenta no termina de disiparse.