El clima en Neuquén

icon
27° Temp
18% Hum
La Mañana Neuquén

La familia de Francisco Oliveros Rojo, inmigrantes españoles

Pioneros de las tierras neuquinas. Trabajo y esfuerzo en tierras de Colonia Valentina. Francisco fue uno de los fundadores de la Cooperativa Vitivinícola Limay Ltda.

La búsqueda de historias de familias asentadas en el siglo XX en el incipiente poblado de la Norpatagonia, nos enfrenta con el desafío de narrar las causas que los llevaron a asentarse en estas desoladas tierras valletanas y transformarlas en vergel.

Don Francisco nació en el pequeño pueblo de Moncalvillo de la Sierra, provincia de Burgos, España, austera tierra castellana, en octubre de 1882. En ese lugar formó su familia con Juana Elvira. Tuvieron a Fidela, Francisca y Modesta. En 1913, y como todo europeo que venía en búsqueda de mejores condiciones económicas, se embarcó con veintinueve años a Buenos Aires: en el pueblo quedaron su esposa e hijas.

Te puede interesar...

En Argentina trabajó como labrador en campos de la provincia de Buenos Aires, luego se fue a Viedma. En 1917 obtuvo la ciudadanía argentina. Tres años después viajó a España para buscar a su esposa e hijas para instalarse definitivamente en el país. En abril de 1921 nació otra hija, Inés. Cuando ya estaban listos para viajar, Juana falleció al dar a luz un quinto hijo, que también falleció. A pesar de todo, el ansiado viaje se realizó. Se embarcaron en Portugalete (Bilbao) en mayo de 1923. Fidela tenía 14 años, Francisca, 12, Modesta 10 e Inés, 2 años. Arribaron al puerto de Buenos Aires y se alojaron en el Hotel de los Inmigrantes.

Luego llegaron a Neuquén por ferrocarril el 29 de junio de 1923. Se instalaron en la vivienda de la actual esquina de Juan B Justo e Irigoyen gracias a la generosidad de un primo y su familia, a los que don Francisco había contactado en Viedma en su primer viaje. Francisco trabajó como guardiacárcel, Fidela como niñera de la familia del doctor Plottier primero y de la familia Pérez Caviglia después. Inés, la menor, estudió en la escuela N° 2 entre 1926, 27 y 28.

En 1926 Francisco logró comprar tierras en Colonia Valentina: cuatro hectáreas para dedicarlas a la agricultura. Era necesario desmontar, emparejar, trazar cuadros, abrir surcos. Todo con escasas herramientas: cavar el pozo para extraer el agua potable, levantar la vivienda y más. Pero pudieron sobreponerse y lograron construir lo necesario: eran colonos de gran laboriosidad y tesón que no se iban a dejar vencer por la hostilidad de la naturaleza. La casa se fue completando con la caballeriza, gallineros, galpón. Se abrieron acequias y se fueron plantando álamos, pasto, perales, manzanos, vid, cerezos, higuera, ciruelo, nogal, castaño y la infaltable huerta. Cuando se fueron a vivir a la chacra, las chicas estudieron en la escuela 101 hasta 1935. Don Francisco se dedicaba al cultivo de la tierra, mientras que Modesta vendía los productos, hacían el reparto en la zona con una “jardinera”.

La primera en casarse fue Fidela, con Juan Carlos Turner. Vivieron en Viedma y en Plaza Huincul. En 1933 Modesta se casó con Constantino Todero, se afincaron en Colonia Confluencia. Los vecinos de la chacra eran Juan Díaz Ruíz, Ángel Todero, Etcheveste, Nazareno Moretti.

1.jpg
Las hermanas Oliveros en España.

Las hermanas Oliveros en España.

Don Francisco, como todo inmigrante, mantuvo vivas sus ideas socialistas abrazadas en su España natal, que por aquellas épocas era “un movimiento de los que no tenías más que su fuerza de trabajo”. Se agrupó con otros propietarios de tierras de Colonia Valentina con el fin de formar una cooperativa destinada a resolver los problemas que aquejaban a los pequeños productores viñateros de la colonia y aledaños.

A don Rojo lo encontramos entre los veintiocho fundadores de la Cooperativa Vitivinícola Limay Ltda. el 4 de junio de 1933: entre marzo y abril del año siguiente se hicieron las primeras entregas de vid para elaborar el vino que alivia la tarea, pues antes la familia lo hacía artesanalmente en una gran pileta.

En 1936 un hecho conmovió a la sociedad argentina y a la comunidad española: la Guerra Civil Española, que estalló ese julio. Don Francisco compraba el diario Critica de Capital Federal para mantenerse informado. Se lo encargaba a algún vecino que fuera al pueblo a retirarlos. Debido a que don Rojo-como lo conocíamos- era de espíritu inquieto e interesado en los acontecimientos que se producían en el resto del país y en Europa decidió en 1937 comprar una radio a batería, que era vendida por Cipriano Ambrosio y Joaquín Bezerra(recordados vecinos del Neuquén del Siglo XX). Cada noche se encendía a determinada hora para escuchar las noticias, el programa de Niní Marshall, Catita, y música. Mientras tanto las señoritas de la casa tejían crochet a dos agujas, bordaban; en el fuego se asaban castañas, las que, con nueces, eran las delicias de los vecinos. Se alumbran con farol a kerosene. La luz eléctrica llegó en 1957.

Realizaban reuniones de camaradería que mantenían vivas las tradiciones. La comunidad organizaba bailes, romerías, encuentros sociales abiertos que atraían la atención de los vecinos de los alrededores y de la población urbana. Se conocían los solteros. Inés, la menor de la familia, conoció a Benjamín Ambrosio, joven sastre de una familia numerosa del “pueblo”. Luego de cuatro años de noviazgo se casaron el 25 de abril de 1942. Al año nació Noemí y luego Hernán. Desde 1945 vivieron en calle Roca al 600.

Don Francisco Oliveros Rojo se quedó en la chacra con Francisca, la segunda de sus hijas, que se ocupó de los quehaceres de la casa y de los animales. Paquita no se casó y acompañó a Francisco hasta sus últimos días.

3.jpg
Francisco Oliveros Rojo.

Francisco Oliveros Rojo.

Club Unión Vecinal de Colonia Valentina

Don Rojo colaboró asiduamente, fue un ferviente animador de los encuentros futbolísticos de los domingos. Se trasladaba en camión con los jóvenes para alentar al equipo en las canchas. Las cosechas se sucedían, algunas veces bien, otras no. El trabajo era intenso para mantener lo logrado. Don Francisco hacía prácticamente todos los trabajos. Tomaba algunos ayudantes solo para puntales (cosecha, poda).

En 1956 comenzó a pensar en dejar la chacra, ya que era necesario hacer muchos cambios, replantar frutales, comprar maquinarias. Don Francisco estaba cansado. Vendieron y compraron una casa con terreno grande en el centro. Se trasladaron con Paquita en junio de 1957, se adaptaron a la vida urbana, aquí vivían otras hijas, nietos y familias conocidas.

Don Rojo recorría las calles de la ciudad, interesado por todas las obras que se iban realizando porque siempre le llamaban la atención los trabajos manuales. Se lo podía encontrar en pleno centro, conversando con los vecinos jubilados o no, disfrutando de los hechos cotidianos. Falleció en su casa de la calle Alberdi en noviembre de 1964.

Era un hombre de contextura robusta, alto, ágil, con mucha fuerza física, de voz potente, franco, transgresor, austero. Un hombre laborioso y tenaz, una persona simple y alegre, inteligente que, aunque carecía de instrucción, supo hacer frente a las adversidades y con modestos recursos lograr sus objetivos. Disfrutó a sus hijas a las que crio solo, sin una compañera, transmitiéndoles valores éticos y morales, educando con el ejemplo. Compartió desdichas y alegrías con sus paisanos y con criollos. No exteriorizaba sus sentimientos. Nunca quiso visitar España, aunque sus hijas sí volvieron. Era 1972.

Su nieta rescata estos recuerdos de vivencias y experiencias de vida que permiten la reconstrucción de nuestra historia local y que reivindican a pobladores que en el gran proceso histórico son anónimos pero que contribuyeron con su sacrificio y coraje, y superando las enormes adversidades, al desarrollo y crecimiento del Neuquén.

Para preservarlos del tiempo la nieta Noemí transcribió los testimonios orales referidos por su madre Inés Oliveros de Ambrosio en 2004. Historias particulares, familiares, con las que la historia fue escribiéndose. Poniendo la lupa en cada una, estos escritos pretenden no solo recuperar para la actualidad los usos y costumbres de una época sino homenajearlos y compartir su historia.

2.jpg
Las niñas Oliveros muy jóvenes.

Las niñas Oliveros muy jóvenes.

Lo más leído

Leé más

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario