La felicidad de no atarse a lo material

Minimalismo como estilo de vida: el placer de focalizarse en lo importante.

España.-Muchos relacionan el minimalismo con el arte, pero pocos lo conciben como un estilo de vida. Algunos pensarán que en tiempos de crisis, precios desorbitantes y bolsillos flacos esta forma de encarar el día a día puede ser útil. Sin embargo, esta filosofía va mucho más allá de lo coyuntural, aunque sin dudas constituye unas de las tantas alternativas que buscan no dejarse absorber por el sistema.

Se trata de vivir con menos como una manera de focalizarse en aquello realmente importante y buscar las fuentes de la felicidad y del bienestar. No es sólo un planteamiento anticonsumista, aunque cuestiones como el consumo responsable y sostenible están muy presentes.

Cada vez hay más gente que se suma a la tendencia cuyo origen hay que rastrear en los principios de la psicología positiva, que elaboró el psicólogo estadounidense Martin Seligman a fines de los 90. La psicología positiva establece que el bienestar reside en cinco aspectos. El primero son las emociones positivas, saber disfrutar de los pequeños placeres y momentos. Luego, realizar actividades que disfrutamos y que nos hacen sentir realizados, como las aficiones e incluso el propio trabajo. En tercer lugar se encuentran las acciones que dotan de sentido a nuestra vida y que contribuyen de algún modo al bien común. El cuarto aspecto a tener en cuenta es mantener relaciones positivas, entender que la felicidad depende en gran medida de las relaciones personales y que estas tienen que ser en vivo para huir del mundo virtual. Plantearse y conseguir objetivos y no basar la existencia sólo en cosas materiales sería el último eslabón para construir una vida más feliz.
Necesitar pocas cosas, tener menos y hacer más para ser más podrían ser los lemas del minimalismo como estilo de vida.

Quienes están insatisfechos con su vida buscan hacer un cambio e invertir en experiencias más que en cosas".


El valor de la experiencia


Frente a la acumulación material, los minimalistas privilegian la vivencia de un buen momento que contribuya al crecimiento personal dejando un recuerdo significativo. Según la psicóloga y coach Montserrat Ribot, "los minimalistas son aquellas personas que toman conciencia de su propia insatisfacción, que quieren hacer un cambio en su vida y pasan de invertir en cosas a invertir en vivir experiencias y en las relaciones personales". Pero aclara que el cambio no pasa por dejar de adquirir objetos para llevar una vida frenética de actividades sociales y hobbies. "Todo lo que se vive en exceso es malo. Los minimalistas suelen ser personas que gestionan más que personas que controlan. El exceso de control lleva, paradójicamente, a la pérdida de control, y esta a la infelicidad", advierte.
Los minimalistas poseen sólo aquello que necesitan para vivir, aquello imprescindible para el día a día, y procuran tener una actitud de desapego hacia todo lo material, incluso aquellas cosas con las que pueden llegar a tener un vínculo sentimental y, sobre todo, rehúyen de la identificación entre posesiones materiales y estatus.

Viable: Frente al consumismo, el minimalismo es sustentable en términos de medioambiente.

"Cuando decides vivir con menos, te vuelves más exigente, buscas primar la calidad de lo que compras", contó a un medio español Valentina Thörner, que comprendió que menos es más, al tener que decidir qué llevar en las diversas mudanzas que tuvo a partir de los 16 años. "Aprendí a empacar lo que era realmente importante", sostuvo.

Hogar: Tener muchas cosas estresa: más para limpiar, ordenar, mantener, reparar.

"No existe un minimalismo, sino que cada cual hace su propia versión en función de sus propias necesidades, que serán distintas para cada persona", agregó.

Las ventajas de ir liviano

De acuerdo con Tina Williamson, experta en temas de budismo y meditación, darle lugar a lo importante permite tener paz interior y libertad, ya que la acumulación de lo material nos ata y genera estrés por el miedo a perderlo. Sentirse más liviano y con pocas cosas que perder permite temerle menos al fracaso, incentiva a incursionar en experiencias nuevas y a realizar aquello que desde siempre deseamos pero no nos animamos.

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