La fórmula de la Coca-Cola no alcanzó para disipar los conflictos con los trabajadores del Estado. El ministro de Gobierno, Mariano Gaido, bautizó como “la fórmula de la Coca-Cola” al cruce de variables que define los aumentos salariales de los trabajadores del Estado provincial cada tres meses. Esto es, el promedio entre la variación del índice de precios al consumidor de Neuquén, Córdoba y Nación. El acuerdo para que los salarios sigan la evolución del cruce de esas tres variables se logró después de un conflicto extendido que tuvo dos instancias. La primera finalizó con un pacto para que los salarios se actualizaran por el IPC neuquino. Y la segunda terminó de afinar la fórmula con el promedio de índices en respuesta al señalamiento sindical sobre la presunta manipulación del IPC local en desmedro de los aumentos salariales de los estatales. Manipulada o no, en octubre, la inflación de Neuquén fue un 50% inferior a la nacional que mide el Indec.
Con el promedio entre índices se saldó la cuestión salarial, pero al mismo tiempo se fue recalentado otra discusión en el ámbito del empleo público: la aplicación del convenio colectivo de trabajo del sector Salud y Desarrollo Social, además de otras cuestiones puntuales en el resto de las reparticiones del Estado.
El conflicto del sector Salud y Desarrollo Social degeneró en una pelea gigante entre ATE y el Gobierno.
Las consecuencias de esta guerra están abiertas. Esta semana el conflicto se extenderá a todo el ámbito público. Caerán las escuelas por la adhesión de los auxiliares a un paro general por tiempo indeterminado. No hay todavía una fórmula de la Coca-Cola con poder para capear los paros y cortes de calles y rutas en la provincia.
El acuerdo salarial no bastó para evitar otros conflictos que hoy jaquean las prestaciones del Estado.