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La Mañana rapanui

La historia de Diego Fenoglio, el hombre detrás de Rapanui

Considerada un hito dentro del mundo del mundo de los chocolates y los helados, la marca Rapanui nace de un legado chocolatero profundo.

“Lo que queremos producir nosotros siempre es el mejor chocolate. O el mejor bombón o la mejor tableta que se pueda fabricar en el mundo. Trato por todos los medios de fabricar lo mejor que puedo. Vos probás un producto mío y yo mejor que eso no podría producirlo ahora”, dice Diego Fenoglio, uno de los protagonistas de la identidad chocolatera de Argentina.

Récord en ventas, explosión de locales abiertos. Sin lugar a dudas, Rapanui está a otro nivel. Independientemente de su éxito. Independientemente de la fiebre que genera su estandarte Franui, esa deliciosa frambuesa helada cubierta con chocolate que rompió todos los esquemas. Independientemente de todo, Rapanui está en un escalón superior.

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Su dueño, Diego Fenoglio, fue forjado en una de las fábricas de chocolate más grandes del país. Su familia siempre fue sinónimo de chocolate. Su madre Inés y su padre Aldo se instalaron en 1947 en Bariloche y fundaron en 1948 la confitería El Tronador, famosa entre varias cosas por su panforte de fin de año. Aldo, italiano hasta la médula, había aprendido todo en una chocolatería de Turín. Fue clave en el legado del chocolate hacia su hijo. El proyecto que Aldo había fundado pasó a llamarse Fenoglio. Cuando Diego cumplió 20 años, su padre falleció y él quedó junto a su hermana y su madre a cargo de la empresa.

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“Uno de los primeros recuerdos que se me viene a la mente de la confitería Tronador es que cerrábamos a la una de la mañana y queríamos cerrarlo lo antes posible para salir a bailar. Yo tenía entre 20 y 25 años en aquella época. Era un lindo espacio para tomar café y reunirse con amigos” cuenta Diego desde Bariloche.

Cuando se dio cuenta que la empresa andaba bien, quiso de alguna manera reivindicar la calidad del producto por encima de los números y les planteó esa necesidad a su madre y a su hermana. Sin embargo, ellas eligieron seguir en la misma dirección que ya tenían. Por eso, el joven se retiró del negocio familiar y por esos años se transformó en corredor de motocross, ajedrecista y hasta conductor de radio.

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Con nuevos proyectos en marcha, atrás quedaba la muerte de su padre, cuando tenía 20 años, y la de su hermano, a los 33, que fueron momentos de mucho sufrimiento. “Mi paso por Fenoglio fue durante 20 años y me limó todos mis errores. Evidentemente en Fenoglio cometí un montón de errores. Por la juventud, por la inexperiencia. Cuando armé Rapanui ya todo eso lo sabía, lo conocía y no volví a cometer los mismos errores. De hecho, Rapanui es mucho mejor que lo que era Fenoglio en aquella época", explicó.

En 1996, Diego fundó la ahora icónica Rapanui, en honor al nombre de su primera casa. Abrió un local en Calle Mitre, junto a 18 empleados y un par de máquinas para elaborar chocolate. Así comenzó la magia.

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¿A qué hora cierra Rapanui?

La marca Rapanui se hizo un lugar en todos los medios un tiempo atrás, cuando la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner hizo una pregunta en una de las sesiones del Senado sin darse cuenta de que el micrófono seguía encendido. "¿A qué hora cierra Rapanui?", cuestionó la presidenta de la cámara alta en un video que se viralizó con rapidez. Ese lapsus marcó un hito en la chocolatería, que incrementó sus ventas y vio un movimiento inusual para su rutina diaria.

A QUE HORA CIERRA RAPANUI?



La fábrica desembarcó en Buenos Aires, precisamente en el barrio de la Recoleta, hace ya diez años. Diego ya tenía ese hándicap de la dinámica en la capital del país. La empresa Fenoglio había aterrizado en tierras porteñas 30 años atrás.

A la hora de hablar de su helado, Diego dijo: “Es un helado con mucha pasión. Con mucho producto. Helados con mucha materia prima. Aparte de eso, otra cosa que hacemos en RapaNui es que cada local produzca sus propios helados. Por eso los clientes en uno o dos días consumen el producto fresco, recién hecho. No es que lo armamos en una sola planta y eso lo distribuimos a todo el mercado argentino. Sino que cada local fabrica su propio helado y es una diferencia muy importante".

Rapanui tiene tres plantas en Bariloche y una en Buenos Aires, en el Mercado Central, donde se fabrican todos los caldos de helados para todas las sucursales, inclusive para Bariloche. Las tres plantas de Bariloche son las que producen chocolate para todas las sucursales de Buenos Aires y del interior. A ellas se suma una planta en ultramar. La fábrica de Valencia, en España, abastece al mercado europeo.

Por estos días se llevará a cabo una nueva edición de la feria gastronómica Bariloche a la Carta que reúne a muchas y muchos productores regionales y nacionales. En este sentido Fenoglio remarcó la importancia de participar en eventos de esta magnitud: "Para nosotros es muy importante participar ya que une a productores, cocineros locales y mucha gastronomía regional. Es fundamental para fomentar el turismo de nuestra ciudad y toda nuestra identidad gastronómica"

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Del consumidor promedio de chocolate, Diego Fenoglio expresó: "Cada vez más el argentino está aprendiendo a catar chocolate. Ya lo podemos llamar catar o saborear. Antiguamente, el chocolate era muy malo. Muy malo. Hasta el huevo de Pascua con su chocolate eran chocolates de muy mala calidad entonces con el tiempo fuimos mejorando muchísimo la calidad. Con Fenoglio comenzamos a contribuir y con Rapanui terminamos de contribuir. Y seguimos contribuyendo para mejorar la calidad del producto".

Para Diego Fenoglio, la forma de diferenciar un buen chocolate del resto es probándolo. “Estéticamente pueden tener brillo y estar bien. Pero la única forma de reconocer si un chocolate es bueno es poniéndolo en el paladar y saborearlo. A mí el chocolate me conmueve. Cualquier profesión, si la quieres hacer bien, te tiene que conmover. Si no, mejor no la hagas. Lo que hagas te tiene que conmover. Si no, no sirve. Trabajar sólo para ganar plata para mí no es una opción” cerró el exitoso emprendedor de una de las fábricas de chocolates y helados más importantes del país.

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