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La Mañana farmacia

La historia de la farmacia que hace un siglo acompaña el crecimiento de Neuquén

Gerardo Salvadó contó la historia de cuatro generaciones del icónico comercio que hoy cuenta con 14 sucursales en la provincia y otras dos en Río Negro.

Un título universitario, las ganas de conquistar nuevos horizontes en la Patagonia y una carta que cambió el rumbo de una idea inicial fueron los disparadores de lo que es hoy un ícono de Neuquén.

Corría el año 1920 cuando el visionario Javier Salvadó comenzó a idear un plan para establecerse en el pintoresco San Carlos de Bariloche con la idea de forjarse un futuro y hacer valer el título universitario de Químico Farmacéutico que acababa de obtener, tras años de estudio. El alejarse de Buenos Aires y de su Roque Pérez natal por un porvenir no era una excentricidad, sino que estaba dentro de la lógica de la época, y más en una familia inmigrante de origen español. En ese marco, un intercambio epistolar cambió la historia.

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"Con respecto a tu pedido de informarte sobre la conveniencia de un lugar en estos pueblos cordilleranos te diré sinceramente que el negocio de farmacia está en este mismo pueblo de Neuquén, es el único que podría recomendar augurándote un muy buen éxito. Aquí hay dos médicos, un anestesista público y una sola farmacia. El farmacéutico es un tipo que nadie lo puede ver. Es antipático, medio loco y neurótico. Había otra farmacia, pero como no tenía título de farmacéutico se tuvo que piantar. He hablado con muchos amigos y unos de los médicos sobre la conveniencia de poner otra farmacia y todos sin excepción me han felicitado y aconsejado que te anime a que vengas. Lo que es algo escaso es un local apropiado, pero tengo uno en vista que sería ideal, no sólo por la estética de la casa, sino por el punto donde está el correo". Con esas palabras Amaranto Suárez, un amigo de Javier que en ese momento tenía una empresa de viajes llamada La Veloz, sembró una semilla que desde 1922 no para de dar frutos. No en la localidad situada a orillas del Nahuel Huapi, sino en la joven promesa capitalina llamada Neuquén.

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"No sé dónde habrá estado el correo hace cien años, pero el local que le recomienda a mi abuelo estaba acá, a mitad de cuadra", dijo -en diálogo con LMNeuquén- Gerardo Salvadó, al mostrar una imagen de esa carta escrita a máquina que conserva como un tesoro, cautivado por el valor histórico, pero también por la nitidez más allá de sus amarillentos cien años.

El local al que se refería Suárez, era precisamente donde Javier comenzó a escribir la historia de la Farmacia Del Pueblo: San Martín 45, a metros de donde se mudó en 1923 y otros tantos más de la emblemática esquina en la que actualmente está emplazada la casa central y la oficina su nieto, quien conserva -en una suerte de museo- diplomas, fotos y artefactos del quehacer de su abuelo en aquellos tiempos.

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"En esa época la actividad del farmacéutico no era como ahora. Tenía que ver con preparaciones magistrales. Mi abuelo llegó en tren con sus petates, sus drogas, sus elementos, sus frascos, pastilleros, principios activos. En esos años había tantas limitaciones que hacías de todo: óptica, enfermería, todo lo que hiciera falta", contextualizó Gerardo al dar cuenta del trabajo de su antecesor en un incipiente Neuquénm que en ese entonces tenía apenas 18 años de vida.

"Para que tengamos dimensión, en esa época no existía el puente para ir a Cipolletti. Se cruzaba en balsa. Esto era un desierto. El nos contaba que una noche de viento, por ahí no podías abrir la puerta porque tenías un médano en la puerta de tu casa y tenías que salir por una ventana y después ponerte a palear la arena para poder abrir la puerta", relató.

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Más allá de las adversidades, Neuquén- y esa cuadra que catapultó a la Farmacia del Pueblo- se convirtió en un escenario de prosperidad que le permitió a Javier ejercer su profesional, crecer económicamente y formar una familia de la mano de María Elena Caviglia, a quien el joven farmacéutico conoció en el almacén de ramos generales de los Linares y Pérez Novella, luego de que ella arribara a la ciudad para acompañar a su hermana en el parto de su primer hijo.

Cambio generacional

"Lamentablemente mi abuela falleció muy jovencita. Mi papá tenía ocho años y mi tía seis", contó Gerardo en alusión a Susana y Mario Oscar, quien tras recibirse de farmacéutico se sumó al proyecto familiar para continuar el legado.

"La transición generacional se hizo bastante rápido, tal es así que mi abuelo volvió a Buenos Aires con 50 años, ya con mi papá recibido y trabajando en la farmacia. Igualmente nos visitaba regularmente", señaló antes de recordar la lealtad un joven cadete de Roque Pérez que vino con su abuelo a Neuquén en esa suerte de encargos familiares que se estilaban en esos años para asegurarse una fuente laboral.

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"Esta persona que se llamaba Justo Rodríguez que se viene con él en el tren, se convirtió en su mano derecha. Era como de la familia. Un hombre con valores, muy querido por mi abuelo y por todos. Lo cierto es que cuando mi papá se recibe y se suma a la farmacia, sin dar explicaciones este señor renuncia y se va. Fue una conmoción, no sabíamos qué había pasado. Años después, mi papá le preguntó por qué se había ido así y Justo le contestó: 'Me fui porque te tenía que dejar el lugar a vos'. Sin ningún tipo de egoísmo, este hombre entendió que podía llegar a molestar con la llegada de mi papá. Cosa que, por supuesto, no era así. De hecho, mi papá lamentó toda la vida de que se fuera. Igualmente la relación siguió, tal es así que tenemos fotos de Justo compartiendo festejos en los aniversarios de la farmacia", manifestó

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Mario Oscar tomó las riendas de la farmacia en 1952. "Ahí ya se habían mudado acá a la esquina. Mi abuelo había puesto antes también una sucursal en Plaza Huincul y otra Cipolletti, pero luego las vendió. Así que cuando mi papá se suma, había una sola farmacia. Neuquén era totalmente distinto y mi papá, con una visión más empresaria, empieza a tener un protagonismo distinto. Junto con Bernardo Goldenberg, Jorge Raúl Fittipaldi, Plácida María Esther Gona, Javier Salvadó y José Giullietti fundó en Colegio de Farmacéuticos de Neuquén", comentó al destacar el espíritu inquieto de su padre quien desplegó su accionar por diferentes rubros, además de desarrollar una línea de cosmética termal.

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"Siempre fue muy creativo y hacedor. Amaba su provincia. Trabajar con él fue una experiencia lindísima. Lamentablemente mi papá falleció muy joven, a los 64 años, en 1992. Fue bastante duro. Mi papá le dedicó mucho tiempo a la farmacia. Sin embargo, ni a mis tres hermanos ni a mi nos incentivó a estudiar farmacia. Renegaba un poco del contraste de la capacitación del farmacéutico y de su actividad en la realidad. Una cosa era la farmacia de mi abuelo, donde él preparaba los medicamentos y otra la farmacia actual, que es totalmente distinta", reflexionó al señalar que, pese a ello y a tener un título en ingeniería, él decidió trabajar a la par de su padre en la farmacia para luego tomar la posta.

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Mario "Coco" Salvadó y su pareja Olga Planas.

"Cuando arranqué, la computación no era algo habitual y me daba cuenta que era complicado administrar el stock de las cuatro farmacias que teníamos. Así que mandamos a desarrollar un software propio. Fue todo un desafío. También venir a poner las computadoras en el mostrador y enseñarles a usarlas al personal. Mucha gente mayor. Yo he tenido la suerte de contar con gente que empezó trabajando con mi abuelo, siguió con mi papá y se jubiló conmigo. Fue súper interesante esa etapa que implicó un cambio tecnológico y cultural", dijo Gerardo quien actualmente está orgulloso de haber haberse sumado a la comercialización virtual a través de una plataforma y de haber empezado a implementar la robótica para el almacenamiento y la dispensación de medicamento en seis de las 16 sucursales que tiene la farmacia Del Pueblo en Neuquén y Río Negro.

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A la hora de hacer un balance, Gerardo expresó: " Claramente mi abuelo fue el visionario que tomó la decisión de venir para esta zona y realmente hizo honor a su profesión. La farmacia en ese momento cumplía un rol muy importante porque los medicamentos como los conocemos ahora no eran algo habitual. El farmacéutico además estaba disponible las 24 horas".

"Son muy pocas las empresas con 100 años que estén en actividad. Que sea familiar y haya llegado a la cuarta generación no es habitual que pase. ¿A quien le atribuyo el mérito? A la familia. Siempre hemos encontrado el camino para que esto siga funcionando. Cuando papá con su hermana decidieron separar las cosas, lo hicieron bien. Cuando me llegó el momento con mis hermanos y mi mamá - por supuesto, que vive- también se hizo bien. Y ahora yo tengo la responsabilidad de tratar de que mis hijos terminen haciendo las cosas como corresponde. Hasta ahora la experiencia es lindísima. La posibilidad de trabajar con mis hijos es gratificante. Como hizo mi padre con nosotros, no pretendo dejarles a mis hijos un mandato familiar. Que elijan libremente lo que quieran hacer", subrayó para luego precisar que Martina "la mayor" aporta desde su expertise como contadora, Nicolás y Sofía con su conocimiento y experiencia como licenciados en administración y Josefina "la menor", desde la parte legal como abogada.

Gerardo Salvado Farmacia del Pueblo

"Hoy en la empresa trabajan 360 personas. Tenemos 16 sucursales en Neuquén Capital, Plottier Zapala, Cipolletti y Allen Estamos sumamente orgulloso del recurso humano. La gente siempre ha sido muy buena, muy responsable y comprometida con su trabajo. Todas esas cosas que fuimos implementando -como la computación años atrás- se tomó con naturalidad y buena intención para sacarlo adelante", enfatizó, destacando además el desarrollo del polirubro impulsado por "las nuevas generaciones que están atentas a las necesidades de toda la población", más allá de los medicamentos y la perfumería, otro fuerte de la marca.

"Es muy fuerte también la relación que nosotros tenemos con nuestros proveedores. Nosotros tenemos la suerte de que tres de las droguerías importantes del país, dos están instaladas acá. Eso es un apoyo muy importante", valoró.

Gerardo Salvado Farmacia del Pueblo

"Neuquén ha crecido tanto que es lógico pensar que haya cadenas de farmacias. Seguramente van a venir otras. Yo creo que el sol sale para todos. Nosotros estamos abocados a mejorar permanentemente nuestra atención, a hacer las cosas lo mejor posible, a ser más eficientes, a que nuestra gente esté bien. El cliente tendrá opciones y elegirá donde se sienta más cómodo. Nosotros estamos abocados a satisfacerlo. Si necesita un medicamento y lo tenemos que traer de Buenos Aires, sin importar lo que cueste, lo vamos a resolver. Tratamos de no apartarnos de ese principio que impuso mi abuelo y que mi papá tanto cuidó. Son 100 años de ir acompañando el crecimiento de Neuquén con localizaciones para estar más cerca de nuestros clientes", concluyó.

Festejo con clientes: Este jueves 22 de septiembre la cadena de farmacias Del Pueblo cumple 100 años. En el marco de los festejos a las 10 de la mañana se realizará un evento en la casa central en el que además de celebrar con los clientes y el personal, la familia Salvadó recibirá una placa de comercio histórico por parte de la Municipalidad de Neuquén.

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