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De cara al inicio de las clases el próximo marzo y a las intenciones gubernamentales de regresar a la presencialidad, la Comisión Episcopal de Educación se sumó a dicha intención por medio de un documento de su autoría.
Con más de 4800 colegios públicos de gestión privada que se encuentran intervenidos por la iglesia católica en todo el país, la falta de presencialidad significa para ellos un retroceso en el avance del catolicismo en las juventudes, por eso expresaron: “Deseamos que se retorne a la escuela del mejor modo posible, respetando las medidas y protocolos sanitarios y con las adecuaciones edilicias necesarias para este tipo de situación”.
Tras casi un año sin clases, las autoridades episcopales advirtieron: “Es indispensable la continuidad en el proceso educativo; sabemos que el año pasado muchos de nuestros alumnos no pudieron sostener esa continuidad por no contar con la conectividad necesaria; falta de medios tecnológicos; por las condiciones socio-económicas, entre otras”.
Es por eso que, según declaran las autoridades de la iglesia en su comunicado, los sectores más vulnerables: “Ellos más que nadie necesitan de la escuela, y de un proceso de enseñanza – aprendizaje continuo y sostenido en el tiempo”, además,, creen necesario poder volver a la presencialidad para desarrollar “las virtudes sociales como la solidaridad, el respeto por el otro, la paciencia, la tolerancia, el saber compartir, etc., necesitan de un ámbito de encuentro de las personas. La escuela no sólo brinda conocimiento, sino que forma personas que puedan integrarse plenamente en la vida de la sociedad”.
En tanto, de acuerdo al protocolo porteño, el regreso de la presencialidad a las aulas comenzará el 17 de febrero con los estudiantes del Nivel Inicial y primer ciclo del Nivel Primario. El 22 será el turno de los estudiantes de segundo ciclo de Nivel Primario y de la Modalidad de Educación Especial. El 3 de marzo volverá el Nivel Secundario, el 4 los estudiantes de la modalidad de Educación de Jóvenes y Adultos, y el 5 los alumnos del Nivel Superior.
Para ello, las autoridades episcopales reconocieron la labor docente y exigieron un pago digno para dicha tarea: “Que sean remunerados acorde con la responsabilidad” que llevan. “Deseamos que las autoridades públicas hagan los mayores esfuerzos en este sentido, y así los docentes puedan ofrecer a los alumnos, especialmente a los más carenciados, una educación acorde con su dignidad”, expresaron.