El encuentro más importante de la industria contó con miles de visitantes y los más encumbrados directivos de las principales empresas del sector.
Funcionarios y empresarios consultados por Economía y Petróleo indicaron que expectativa está puesta en qué pasará en 2016, ya que en diciembre vence el acuerdo que mantiene el barril de crudo Medanito en torno a los 77 dólares.
El gobernador Jorge Sapag aseguró que "el compromiso firmado con las provincias petroleras de sostener los precios internos va a ser mantenido". Indicó que si Daniel Scioli llega a la presidencia, se sostendrá la cotización del crudo local con la idea de establecer un sendero para que "a mediano y largo plazo el precio vaya creciendo".
Mientras que el presidente de YPF, Miguel Galuccio, comentó que "el Gobierno es el que debe decidir el precio", a la vez que negó que haya negociaciones para establecer nuevos valores a partir del año próximo.
El titular de Exxon Argentina, Daniel De Nigris, consideró que "no hay factores limitantes en Argentina para alcanzar un rápido desarrollo de Vaca Muerta", a la vez que señaló que hay "un marco legal favorable para las empresas".
Además relativizó el peso de los precios actuales del crudo sobre la definición de inversiones, que para Exxon son pensadas a 40 años. "Lo importante es planificar proyectos robustos que puedan afrontar cualquier ciclo de precios", dijo.
Para el presidente de Total Austral en Argentina, Jean Marc Hosanski, el país "tiene buenas cartas pero necesita de previsibilidad". El titular de la segunda productora de gas señaló que "si los precios en el mercado son libres es mejor", aunque dijo que "en el caso del gas es necesaria cierta regulación".
El directivo reclamó libre disponibilidad de divisas y el fin de las restricciones en el mercado de capitales para atraer inversiones. "Una cosa necesaria es que se puedan reembolsar los créditos de las casas matrices y también los dividendos", dijo.
Hosanski ponderó el Plan Gas, a través del que se pactó un precio más alto para el gas nuevo (u$s 7,5 por millón de BTU), y que permitió comenzar a recuperar la producción en los últimos dos años.
De todas maneras, consideró que el próximo presidente deberá definir cuáles serán los precios para los próximos años, porque el Plan Gas vence en 2017 y las compañías necesitan previsibilidad para diseñar sus inversiones.
Mientras que el CEO de Shell Argentina, Teófilo Lacroze, abogó por un liberalismo extremo para el sector energético, a la vez que consideró que los precios bajos del petróleo abren la oportunidad a los yacimientos gasíferos.
Libre mercado, seguridad jurídica y productividad fueron los conceptos más repetidos por el titular de Shell, quien se mostró en contra del intervencionismo estatal.
Las empresas grandes mantienen sus planes en vaca muerta.
Una de las cuestiones en las que coinciden las empresas es en la necesidad de un ajuste para que Vaca Muerta sea rentable y competitiva. "El costo de los pozos en la Argentina es un 50% más alto que en Estados Unidos, donde un pozo horizontal no convencional cuesta u$s 7 millones", indicó Lacroze.
La relación con los gremios es otro punto sensible para las petroleras en tiempos de precios bajos del crudo. Incrementar la productividad y cambiar las modalidades laborales son las principales cuestiones en discusión. "No puede ser que un tipo cobre lo mismo por dormir que por trabajar", se quejó una fuente de una petrolera en relación con el pago de las horas taxi que desató un conflicto con el sindicato el mes pasado cuando las empresas de servicios especiales Schlumberger, Halliburton, Baker y Weatherford decidieron no liquidar ese ítem.
La sucesión de Guillermo Pereyra, quien anunció que fines de año dejará el sindicato, preocupa a los empresarios. El líder sindical visitó la Oil & Gas acompañado de Ricardo Astrada, quien suena como el sucesor. El número del gremio se saludó con un abrazo muy efusivo con Galuccio.
Fuentes de las compañías consultadas por este diario consideraron que Pereyra seguirá por un tiempo manejando los hilos del gremio desde las sombras. Pese a las disputas, consideran que es el único que con su liderazgo puede garantizar la conducción de un sindicato con fuertes pujas internas en las segundas líneas y de contener a las bases.