Por ANA LAURA CALDUCCI
“Acá, cualquiera tiene mano dura menos el Estado”, afirmó Horacio Quiroga horas después de asumir como intendente en una entrevista concedida a este diario. Sostuvo, entonces y en reiteradas ocasiones, que bregará por una ciudad ordenada donde las reglas se respeten. Es la postura que defendió en las negociaciones con los lavacoches y ante el sumario en la dirección de Tránsito por el cobro de horas extras no registradas.
Sin embargo, en la última semana, el intendente debió enfrentar cuestionamientos de la oposición por no tomar medidas de fondo ante sucesivos incumplimientos de normas y compromisos por parte de empresas de gran magnitud.
El centro de las críticas fue, como en semanas anteriores, la concesión del transporte. En este caso, a los reclamos por el aumento del boleto se sumó la demora en la llegada de los 66 colectivos nuevos, evidenciada por la expectativa que pusieron los propios funcionarios municipales al anticipar que las unidades estarían el 15 de marzo.
En el caso de Indalo, los reclamos ya son varios. Primero fue el color de los colectivos, que según el pliego de concesión debía ser definido por la comuna. Siguió la venta de la empresa, que se confirmó desde el Ejecutivo fuera de micrófono y finalmente se desmintió. Después, el anuncio de la llegada de los coches que no se concretó.
Ante las quejas sobre el transporte, el Gobierno se limitó a atender las explicaciones de la empresa y puso el énfasis en la mejora del servicio que percibirán los pasajeros en breve. Desde la oposición, en cambio, llegaron a pedir hasta una revisión del contrato.
Otro tema que provocó críticas y un pedido de mayores sanciones fue la denuncia contra un centro comercial por verter líquidos cloacales en un canal de desagüe. Aquí la oposición logró aprobar en el Concejo un pedido de clausura, pero aún no hubo una sanción.
Quiroga afirmó ayer que para su gobierno “no hay grandes ni chicos” a la hora de hacer cumplir la ley, dando a entender que la mano del Estado también llegará a las empresas que exceden en tamaño a la propia ciudad. Resta constatar qué tan largo es el brazo que la sostiene.