Hoy, día del gran debate, los votantes de uno y de otro usarán sus redes para gritar su verdad al que las chusmee.
Viejos videos de los candidatos, frases actuales que los pintan de cuerpo entero (y muestran que ambos se dieron una linda manito de látex para tapar las modas de los 90), cartas abiertas, recuerdos emotivos, todo sirve para tratar de contagiar al prójimo. Los desconocidos coinciden y se pelean con sus amigos en dosis similares, y los famosos sacan a relucir las nuevas vedettes: las encuestas tuiteras.
Aún este nuevo universo político está a prueba, y un buen número de militantes 2.0 bien organizados puede generar una tendencia letal, pero todos tienen en claro que las grandes batallas se empezarán a definir ahí, en las redes sociales, en donde aún en tiempos de veda cada uno de nosotros puede, multiplicando retuits, "me gusta" y compartidos, intentar cambiar el destino de una elección.