La renovación tendrá que atender las nuevas demandas sociales, que piden más diálogo y consenso.
La ajustadísima victoria plantea un escenario complejo, en todo sentido. Incluso, habrá que ser muy prudente con la sobreexpectativa de un nuevo gobierno que tendrá que demostrar gestión ante las dificultades reales de los argentinos. Ganó Macri, pero la inflación y otros problemas siguen ahí, latentes. Y la política no es sólo gestión. También hacen falta ideas sobre el rumbo...
Ahora tendrá que gobernar sobre una sociedad partida. Debe saber que muchos no lo votaron porque lo eligieron, sino porque optaron por la única alternativa que había frente a un modo de hacer política que ya los había hartado. Algo cambió en la Argentina y otra vez fue gracias a la voluntad popular. Y aunque sea exigua, es la diferencia que respalda el cambio. Hay que aceptarla.