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Nazarena Oxance, una joven moza de un bar de Palermo que se hizo popular en las redes por un video en donde se ve que un cliente le dejó propina en bitcoin, denunció a esa persona por mentir y “hacer negocios con su imagen”. Es que el hombre le había prometido un trabajo en su empresa y capacitación en el mundo de las criptofinanzas, por ello la joven renunció a su trabajo, y ahora está en la calle.
Paul C., es unos de los jóvenes que participó del engaño, la convenció de renunciar al bar para que formara parte de un nuevo emprendimiento que tenía en mente: brindar educación financiera a bajo costo para personas sin conocimientos en criptomonedas. Le propuso hacer un mes de capacitación en el tema para luego generar videos en Tik Tok y así promocionar los cursos que él vendería. Hasta le prometió convertirla en influencer.
La idea era ofrecer cada curso a 5 dólares, en lugar de los 130 que cuestan actualmente, para llegar a un perfil de gente similar al que tiene Naza en toda Latinoamérica. Pero no todo resultó como ambas partes esperaban: ella lo acusa de haber utilizado su imagen para potenciar su negocio y él la tilda de desagradecida porque aniquiló su reputación en las redes.
“Me comentó que tenía grandes ideas, prometiéndome éxito, y que me quería en su equipo”, tuiteó Naza en un extenso descargo contra Paul, que desató una catarata de comentarios instalando una nueva grieta. “Al día de hoy no aprendí nada porque nunca fue ese su interés. Me dijo: ‘La idea es hacer videos, contar que ya no trabajas (de mesera) y que vean que estás operando. Eso lo voy a poner en una página de cursos así la gente como vos verá que si vos podés, ellos también y les vendo el curso’. No hacía falta que aprendiera nada, lo de capacitarme era lo de menos”, se lamentó la joven.
A la moza también le molestó que Paul la hiciera viajar desde Virrey del Pino, donde vive con su papá, hasta Núñez solo para ver videos de Youtube. Le reprochó que eso podría haberlo hecho desde su casa sin la necesidad de estar tres horas arriba de un colectivo. “Jugó con mis ilusiones, me hizo perder tiempo y plata. Me prometió cosas que no iba a cumplir y ahora la más perjudicada soy yo porque estoy desocupada”, contó la ex mesera a Infobae. Y agregó: “En la vida real tengo que pagar cuentas y deudas y ahora no tengo un mango”.
Según la versión dela joven mesera, el joven le ofreció $40 mil para que renunciara al bar y se pusiera a trabajar con él ya que entendía que una indemnización no correspondía en estos casos. “Me dio un anticipo de $20 mil para que viera que su propuesta era seria. Me necesitaba full time. Admitió que quería aprovechar la repercusión que había tenido el video en los medios y que me dejaría regalarle cursos a la gente”, recordó.
La relación entre ambos se quebró cuando ella empezó a reclamar los $20 mil que le adeudaba y él, supuestamente, se hacía el desentendido. “Me sentí usada porque mi problema nadie lo va a resolver y Paul va a seguir con su vida normal. Necesitaba contarlo en Twitter porque ahí empezó todo y recibí mensajes muy reconfortantes por parte de los usuarios. Ahora, lo único que quiero es conseguir otro trabajo”, exclamó esperanzada.
Consultado al respecto, Paul negó que los $40 mil que le ofreció hayan sido para que renunciara al bar y aclaró que los $20 mil que le otorgó fueron a modo de anticipo del trabajo que habían pactado. “Le expliqué que estábamos frente a una oportunidad buenísima y que teníamos que aprovechar todo el revuelo que generó el video. A mí me llegaron más de 2.000 mensajes de gente dispuesta a aprender”, reconoció el joven a ese medio.
Más allá de sus ganas y empuje para concretar el negocio, no sentía lo mismo por parte de Naza. “Me dijo que la beca que le había conseguido para aprender a operar con criptomonedas le resultaba aburrida y me pidió que fuera yo quien la capacitara. Por eso la hice ir a mi departamento”, se defendió.
Para colmo, a raíz del escándalo que se armó por los tuits de la ex mesera, la empresa que la becó y que ofrecería los cursos en sociedad con Paul dio marcha atrás y se bajó del proyecto.
“Quiero que quede claro que no la necesito a Naza para vivir. Estoy invirtiendo en criptomonedas desde 2014 y me va muy bien. Solo hice esta movida para ayudarla porque me daba pena de que la explotaran en su trabajo”, aseguró.
Paul calificó a la iniciativa como “un beneficio mutuo que no llegó a buenos términos” y dijo que él, al igual que ella, salió perdiendo. “Ella tenía que generar contenido de manera free lance a raíz de todo lo aprendido pero nunca llegó a hacer nada. Considero que tuve demasiada buena predisposición porque hasta le pagué por adelantado. Ella ensució mi imagen y salieron muchas personas en las redes a juzgar sin conocerme. Toda esta situación me tiene re mal”, reveló el joven, quien para ponerle punto final a todo este entuerto decidió transferirle los $20 mil que Nazarena le reclamaba “sin haber cumplido con su parte del trato”.
Actualmente, mientras ella se la pasa mandando CVs desde la computadora de su casa “para trabajar de lo que sea”; Paul sigue apostado a su comunidad llamada CryptoFLP con la organización de eventos para reclutar a más gente dispuesta a aprender. “Hasta me llegaron a decir que era como Cositorto (el CEO de Generación Zoe detenido por estafas y acusado de regentear un sistema Ponzi). Hubo gente que fue muy dañina conmigo. Yo nunca me porté mal con ella”, concluyó tras verse desbordado por lo sucedido.
Por eso, le pidió a Naza que volviera a tuitear para aclarar que ya habían solucionado sus diferencias. Y ella así lo hizo.